¿Animo a mi hijo a dejar el pañal?

Lo hará cuando esté listo, intentar que lo haga antes es contraproducente. Fíjate en las señales que indican que puede usar ya el orinal y ayúdale con las pautas que te damos.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Cuestión de desarrollo, no de edad

El momento del adiós al pañal es cuestión de desarrollo psicomotor del niño más que de edad. Si bien es cierto que a partir de los 2 años, como término medio, la mayoría de los peques inician con éxito este proceso, hay otros que necesitan más tiempo y no pasa nada.

Lo importante es no precipitarse y, por supuesto, tomárselo con mucha calma. Te damos las claves...

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Cada uno, a su tiempo

El control de esfínteres es el resultado del proceso madurativo (fisiológico, emocional y cognitivo) de tu hijo. Lo fundamental para el éxito final es que seas consciente de que cada niño es diferente, de manera que has de respetar su ritmo, sus necesidades y su potencialidad.

Cuando sepas que existe un canal de comunicación entre tú y él, que es capaz de entender lo que le pides, de percibir sus propias sensaciones, de imitar, de sentirse motivado y de establecer algunas sencillas conexiones (como que estar seco le da una sensación de alivio o confort), entonces ya está preparado.

Ten en cuenta que a nivel emocional, este camino de abandono del pañal supone un paso más en su individualidad, su autoconfianza y en la propia percepción de que se está haciendo mayor. Aprovéchalo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Que tome conciencia

De entrada, lo primero que hay que hacer es enseñarle a familiarizarse con su cuerpo, que reconozca las distintas partes que lo componen y qué ocurre cuando hace pis o caca. Es conveniente que tome conciencia de sus necesidades fisiológicas, que identifique si tiene ganas de ir al baño y que reconozca los términos más habituales en este proceso: váter, orinal, caca, pipí...

“Además es muy útil enseñarle a distinguir entre estar limpio y sucio o entre seco y mojado”, explica Lucía Galán Bertrand, pediatra y escritora del libro Lo mejor de nuestras vidas.

Los niños toman conciencia del mundo que les rodea a través de sus propias experiencias. “Por mucho que les soltemos un rollo si no lo viven ellos, difícilmente lo entenderán”, cuenta la pediatra. Y en el caso que nos ocupa, para saber qué es hacerse pipí encima y sentir lo incómodo que resulta lo ha de vivir por sí mismo, no por lo que le digamos. “Notar la humedad en la piel o ver el charco de pis en el suelo les ayuda a tomar conciencia y a saber qué pasa si no avisan”, cuenta Lucía Galán Bertrand. En muy poco tiempo tu hijo empezará a procesar esa información y será capaz de actuar en consecuencia.  

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Primeras señales

Lo normal es que la iniciativa para que empiece a identificar las señales de su cuerpo la toméis vosotros. “El niño por sí solo no suele hacerlo”, explica Lucía Galán.

Aunque puede que percibas algunos indicios que te pongan sobre aviso: mantiene su pañal seco durante más de dos horas, realiza deposiciones regularmente y, cuando siente que quiere hacer pipí, se aguanta y da saltitos, cruza las piernas, se agacha o se toca el pañal.

Normalmente pasan por dos etapas. En la primera dicen pipí o caca cuando ya han manchado el pañal. En la segunda lo comunican justo cuando se está produciendo la micción o la defecación. “Suelen quedarse quietos mientras pronuncian las palabras”, explica la experta infantil.

Avisar en las deposiciones les cuesta más porque los niños consideran que la caca es una parte de su cuerpo. “En el culito no les molesta, la viven como suya y no se quieren desprender de ella, por lo que puede resultarles algo confuso”, explica la pediatra.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
El momento ideal

A pesar de que hay padres que prefieren esperar a que llegue el buen tiempo o a que el peque comience la guardería (porque reciben una ayuda “extra”), lo cierto es que el mejor momento para empezar este proceso lo tiene que marcar el niño, si no no valdrá de nada. “Forzar este aprendizaje para que coincida con el calorcito puede ser estresante para los padres y para los niños”, comenta la pediatra.

Sin embargo, sí es verdad que si tienes la suerte de que el proceso coincida con el verano, podrás beneficiarte de algunas ventajas: tu hijo lleva poca ropa, por lo que resulta más fácil cambiarle si tiene algún escape; toma más líquidos, por lo que acude más al baño, y además tú, al disponer de más tiempo libre, puedes ayudarle y observarle mejor.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Estrenar el orinal

Puedes ir con él a comprarlo y pedirle que te ayude a elegirlo. Una vez en casa, sitúalo en una zona del baño y dile que ése será su espacio. Haz que se siente en él con la ropa puesta para que no le coja miedo, que vea que es cómodo y “no muerde”. Incluso puedes sentarte tú en el váter y explicarle cuál es su cometido.

Hablad al orinal y ponedle un nombre divertido. Y, de repente, le cuentas que le vas a quitar el pañal y que no pasará nada.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Iniciar el proceso

Llega el momento de iniciar el proceso de la retirada. Hazlo de golpe, durante el día (mejor por la mañana) y cuando esté despierto.

La idea es que solo se lo vuelvas a colocar a la hora de la siesta y, por supuesto, por la noche. Llévale al baño cada dos horas como mucho y pídele que se siente. Si tú vas, aprovecha y dile que te acompañe, a ver si se anima a hacer algo.

“Es absolutamente normal que tenga escapes durante los cinco o seis días siguientes y no pasa nada”, advierte Lucía Galán, que explica las razones: un niño sin pañal tiene escapes porque al principio no reconoce las señales de su cuerpo y necesita un tiempo de comprensión. Cuando las identifica, todo va sobre ruedas. De hecho, es muy posible que al cabo de unos días, al notar su vejiga llena vaya al baño a buscar su orinal.

Conviene que le sientes para hacer caca siempre a la misma hora, después de comer y de cenar, que es cuando el intestino se mueve más. Siéntalo unos 5 minutos,  no hace falta más. Dale un cuento y quédate a su lado.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Hay que perseverar

Tanto si hace algo dentro del orinal como si se le escapa y lo hace fuera, conviene que intentes mantener siempre la misma norma.

Un buen truco: si ha logrado el objetivo, despedíos de la deposición y dile que tire de la cadena, para que vea que no pasa nada. Y en todo caso, lo haya conseguido o no, recuerda felicitarle efusivamente por haberlo intentado (los niños reaccionan muy bien al estímulo positivo).

¿Y qué pasa si, por lo que sea, el pipí o la caca acaba en la ropa o en el pasillo de casa? Nada. No le des mayor importancia, pídele tranquilamente que te ayude a limpiar el suelo o a lavar su pantalón (así, además, se siente mayor), acompañando estos gestos con palabras de ánimo, del estilo de “no pasa nada, seguro que la próxima vez lo consigues”. Siempre con una actitud muy positiva por tu parte, para desdramatizar el hecho.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Y si no funciona...

En condiciones normales, en una semana tu hijo puede tener controlada su micción (el control de las deposiciones suele precisar una semana más).

Pero si al cabo de ese tiempo se obtiene el mismo número de escapes que el primer día, es bastante probable que aún no esté preparado. “En estos casos la recomendación es esperar dos o tres meses y volver a iniciar el proceso exactamente de la misma manera”, dice la pediatra. Recuerda que tienes tiempo para volver a intentarlo, vívelo con calma y tu hijo lo vivirá así. 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Quitar el pañal de la noche

Si ya no se hace pis durante la siesta puedes quitarle ese pañal. Pero para el de la noche hay que esperar más. “Yo recomiendo no quitar el pañal nocturno hasta que el niño lleve más de una semana levantándose seco”, dice la pediatra.

Esto puede suceder incluso meses después de haber conseguido la retirada del pañal durante el día y es totalmente normal. “Puede ocurrir que a los 2 años el niño ya no lleve pañal por el día y que, sin embargo, a los 3 años siga con escapes nocturnos. Hasta los 5 años se considera normal”, tranquiliza.

En este caso conviene que desde dos horas antes de meterle en la cama no le demos líquidos (o que se los reduzcamos al máximo). Y, por supuesto, antes de dormir también hay que ponerle a hacer ese “último pipí”. Lucía Galán insiste en que “no hay que despertarle nunca a media noche para que vaya al baño. Esta costumbre no tiene ningún valor en la educación del esfínter”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Buenos trucos para que deje el pañal

Para ayudarle a lograr este avance, apunta estas ideas.

- ¡A por el orinal! Id juntos a comprarlo y que lo elija él. Busca colores llamativos.
- Juntos al baño. Cuando tengas que ir tú, dile que te acompañe y que te vea.
- Pegatinas infalibles. Cuelga una cartulina y cuando haga pipí o caca, que ponga una pegatina.
- Mejor con libros. Leéle cuentos mientras está sentado. Aguanta mejor.
- Despedíos de lo que ha hecho. Los dos juntos, con el gesto de la mano: “¡Adiós, caca!”
- Sin presión. Si no lo hace, no pasa nada. “La próxima vez será”. Y dale un beso.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo