2 años: ¿le dejo a dormir con los abuelos?

Claro que sí, pero ten en cuenta que ahora no para y que ellos ya no tienen tanta energía como antes. Recuerda varias pautas para que todo vaya bien.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Considera las nuevas circunstancias

Tu hijo de dos años es todo un terremoto y está en época de rabietas... y de gracias. Ante esta tremenda energía, te entra la duda de si puedes dejarle una noche en casa de los abuelos.

Si ellos quieren y su salud y las circunstancias lo permiten, claro que puedes hacerlo (y para tu hijo será enormemente beneficioso, porque la relación con sus abuelos le aporta muchísimo). Pero debes tener en cuenta varias cosas.

Tres características

A diferencia de cuando tu hijo era un bebé, en esta etapa de los 2 años se dan tres circunstancias evolutivas que hacen más difícil la atención y el cuidado de tu hijo por parte de los abuelos:

- Ya posee una capacidad total de movimientos y aún no tiene conciencia del peligro que pueden suponer ciertas hazañas (subirse a la mecedora, asomarse al balcón...).
- Tiene una energía inagotable que acaba cansando a cualquiera.
- Está en la etapa de reafirmación de su autonomía, con lo que el “no”, el “yo solo” y las temibles rabietas están a la orden del día.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Aunad criterios

Desde el punto de vista educativo, ahora hay situaciones en las que ni tú tienes aún claro cómo actuar (¿es mejor ignorar una rabieta o hacerle caso?; ¿hay que darle sólo lo que le gusta de comer o es mejor que se acueste sin cenar?).

Esto dificulta tu labor de transmitir pautas educativas claras a los abuelos para que no te contradigan y no confundan ni maleduquen al pequeño.

Buenas ideas

Escribe un breve manual de acción contra rabietas y otras situaciones conflictivas propias de esta etapa, con copia para los abuelos.

Explícales por qué han de actuar del mismo modo que tú en esos aspectos. El acuerdo de criterios educativos entre los adultos sirve de referencia al niño y le da seguridad.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Tus costumbres... y las suyas

Para que los abuelos estén tranquilos y disfruten con su nieto:

- Haz una lista con sus horarios  (comer, dormir, jugar...) y lo que le dejas hacer o no y dásela a los abuelos ante él, así les facilitas la tarea de imponerse a su cabezonería: “lo dicen papá y mamá”.
- Adopta en casa de sus abuelos las mismas medidas de seguridad que has tomado en la tuya (cubreenchufes, cierres de seguridad en puertas y ventanas, cosas peligrosas fuera de su alcance...).

Le viene bien lo distinto

En lo demás, deja que los abuelos sigan su estilo, el niño distingue qué puede hacer en cada casa.

Además, a tu hijo le vendrá bien descubrir nuevas formas de actuar, de enfrentarse a las situaciones... Si todo está dentro de un orden y no le confunde, beneficiará su desarrollo.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Beneficios para el niño y para ellos

El hecho de que tu hijo se quede a dormir en casa de los abuelos tiene ventajas para las dos partes.

- Los abuelos suelen disponer de más tiempo y paciencia que los padres para atenderle, escucharle y jugar con él.
- Le entretienen con tareas curiosas, cuentos y anécdotas familiares; son un eslabón entre generaciones.
- El tiempo y el amor que dedican al nieto le hace más afable y comunicativo; contribuyen a su socialización.
- Comprueban que su colaboración es útil, lo que les ayuda a mantener alta su autoestima.

Una excepción

Pero si los abuelos son muy mayores o no están bien de salud, déjales a tu hijo sólo lo imprescindible. Y para no limitar el contacto con ellos, organízate y comparte el tiempo que pasan juntos, asumiendo tú las tareas y esfuerzos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo