Tras el cole, ¿jugar o hacer deberes?

Cada vez más países eliminan los deberes en la educación de los niños pequeños. ¿Aportan las tareas escolares beneficios reales a edades tempranas o son negativas? Las opiniones están divididas.

 

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No hay una opinión unánime

Cuando tu hijo empiece la Educación Primaria (o incluso antes) podrá comenzar a llevar tareas para hacer en casa.

En países como Bélgica se han prohibido por Decreto Ley los deberes en la Educación Infantil y muchos otros países aconsejan retrasar su introducción.

En España, los centros escolares tienen autonomía para decidir si los mandan o no. Aún así, van sumando adeptos las corrientes que se muestran contrarias a ellos, como la campaña “Por la racionalización de los deberes escolares”, que comenzó una madre y cuenta ya con más de 190.000 seguidores en la plataforma Change.org.

¿Quieres conocer los argumentos de quienes apoyan los deberes y de quienes los rechazan?

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En contra de los deberes

Estudios internacionales y asociaciones de padres como la CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos) afirman que tienen más problemas que beneficios

Falta de tiempo

No dejan a los niños el suficiente tiempo libre para jugar y descubrir el mundo que los rodea de una manera natural, poniendo en práctica así los conocimientos teóricos que  han adquirido en el colegio.

Causan estrés

Generan estrés y ansiedad no solo en los niños, sino en el entorno familiar. Además de tener que dedicar tiempo a hacerlos cuando ya de por sí hay poco (en España, el 90% de los niños de 6 a 16 años realiza además alguna actividad extraescolar), hay que hacerlos bien, provocando una fluctuación de roles que lleva a los padres a convertirse en “profesores”.

Van contra la autonomía del niño

El hecho de que los niños pequeños necesiten ayuda y supervisión para hacerlos (en una reciente encuesta de TNS Demoscopia, el 80% de los padres declaró sentarse con sus hijos para ayudarles) no potencia su autonomía.

Fomentan la desigualdad social

Los padres más preparados o aquellos que disponen de más tiempo libre pueden ayudar mejor a sus hijos que los que no se encuentran en estas circunstancias. Además, la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos) alerta de que no todos los hogares reúnen los mismos requisitos (una habitación tranquila, luz adecuada...).

No responden a necesidades reales

No están adaptados a las necesidades educativas de cada niño; es decir, se mandan los mismos deberes a todos los alumnos de la clase sin tener en cuenta en qué áreas necesita más apoyo cada uno de ellos. Además, muchas veces se utilizan para enseñar en casa lo que no ha dado tiempo a hacer en clase.

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A favor de los deberes

Los defensores de que los niños hagan deberes en casa, como la Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA), insisten en los beneficios que estas tareas aportan a los pequeños a largo plazo. Estas son sus principales razones:

Aumentan su responsabilidad

Según esta Confederación, los deberes no sólo refuerzan la capacidad de razonamiento y la memoria de los niños, sino que también potencian el sentido de la responsabilidad y les ayudan a aprender a manejar mejor el tiempo.

Dan más oportunidades al niño

Con ellos se da la oportunidad a los niños de mejorar la nota global de las asignaturas, ya que en muchos centros los deberes computan con un tanto por ciento en la nota media.

Son buenos en su justa medida

Lo que importa es la calidad y no la cantidad. Las corrientes pedagógicas que se manifiestan a favor de las tareas escolares recomiendan que el niño no haga más de 15 minutos diarios de deberes hasta que cumpla 10 años.

Pueden mejorar las calificaciones

Estudios como el Informe PISA, que mide las habilidades en matemáticas, lengua y ciencia en jóvenes de 15 años de todo el mundo, apuntan que los que han llegado a esta edad haciendo deberes tienen mejores calificaciones. Eso sí, la relación causa-efecto no es progresiva: dedicar más de cuatro horas semanales a ello no aporta más beneficios de los ya obtenidos.

Involucran a los padres

Las tareas escolares permiten a los padres involucrarse más en la educación de sus hijos y controlar en qué áreas necesitan ayuda. Además, pueden utilizarse como vía para transmitir valores como la paciencia y la ayuda, no sólo entre padres e hijos, sino también entre hermanos.

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