Cómo hacer que los niños vivan la Navidad con ilusión y sin estrés

Ten en cuenta la edad y la forma de ser de tu hijo al organizar las celebraciones. Así conseguirás que viva estas fechas tan especiales con ilusión y sin estrés.

Navidad con niños y sin nervios
Getty Images

La Navidad es una fiesta entrañable y familiar por excelencia. Y los peques se contagian del ambiente festivo que reina en casa, pero también de la tensión que suele acompañar a las celebraciones. Para que tu bebé o tu niño viva estos días con calma y felicidad, sigue estas pautas.

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La Navidad en casa

En estos días vuestro hogar sufre una enorme transformación: el belén, el árbol, los adornos... Es un entono lleno de magia, pero debes tener algo presente: si el niño es bebé le atraerán las luces y girará su cabeza para mirarlas, pero si son demasiadas pueden sobreexcitarle. Y si tiene más de 18 meses, no le gustará que su hogar cambie drásticamente y que desaparezca su rincón de juegos para poner el árbol: necesita que las cosas tengan un orden fijo.

Por eso, para que la nueva decoración le guste...

- Sacad juntos los adornos de las cajas y colocad el árbol y el belén. Puedes hacer con él figuritas de plastilina y musgo de papel verdoso para el establo.
- Más que contemplando los adornos, tu hijo vive la magia de la Navidad mediante el juego. Deja que coloque sus juguetes pequeños favoritos debajo del árbol (su peluche, sus muñecos, sus figuras de animalitos...).
- Cuelga en su cuarto un calendario de Adviento con ventanitas que pueda abrir cada día.
- Utiliza para adornar la casa los dibujos que haga con temática navideña. Y si ya ha cumplido 2 o 3 años, explícale el significado de la celebración con ayuda de cuentos, canciones, dibujos adecuados a su edad...

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Mantén su rutina en la medida de lo posible

Estos son días muy ajetreados y es inevitable que los horarios sean distintos a los habituales. Pero como la rutina es importante para todos los niños (les ayuda a dormir y comer bien), conviene mantenerla al máximo; al fin y al cabo, un niño descansado es más fácil de llevar y uno cansado es propenso a coger rabietas y llorar por todo.
Deja a tu hijo dormir antes de la comida navideña; adelanta un poco los horarios de las celebraciones para que aguante bien o dale de comer antes de que lo hagáis los adultos.
Si el sueño se apodera de él, acuéstale en un lugar alejado de la celebración (y si dormís fuera de casa lleva su mascota para que no extrañe).

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Las comidas navideñas

A los niños no les suele gustar mucho probar sabores ni alimentos desconocidos, y el ajetreo de las fiestas hace que este no sea el mejor momento para ofrecer a tu hijo demasiadas novedades. Así que, para él, lo mejor es que prepares recetas con un toque original y navideño (así gustarán a toda la familia) pero con la base de alimentos que conozca y le gusten. Ah, y si es todavía bebé no olvides llevar el puré al que está habituado o sus tarritos.

En cuanto a la sobremesa, no es un ritual apto para los niños. Colocar una caja llena de juguetes cerca de la mesa de la comida es un buen truco para mantenerlo entretenido. Y ten preparado además una película infantil para cuando su interés por los juguetes disminuya.

Otra opción que gustará a todos es organizar algún juego en el que participe la familia (esconder objetos, un concurso de villancicos...) o salir a dar un paseo juntos. El aire libre y el espacio para correr harán que el niño libere energía y contribuirá a un ambiente distendido.

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Las tradiciones familiares en Navidad

Gran parte del valor de la fiesta navideña es su carácter tradicional. Solemos celebrarla como lo hicimos en nuestra infancia y de esta manera pasamos estas costumbres a nuestros hijos. Es algo positivo para el niño, porque le da seguridad. Además, estar reunido en familia le tranquiliza, porque le hace sentirse parte de un gran clan que vela por él.

Y no solo le beneficia a él, también os viene muy bien a vosotros, ya que hace que os sintáis conectados (todos necesitamos esa sensación de pertenencia, el miedo más profundo del ser humano es al abandono).

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Los planes con niños de estas fechas

No solo los días de Navidad son especiales, también lo son los que los rodean. Planea algunas actividades amenas con tu hijo (pero altérnalas con días tranquilos en vuestra casa, para que el niño no se estrese).

- Si todavía es bebé, sácale de paseo por lugares en los que haya luces o música, para que reciba estímulos diferentes.
- Si ya anda, llévale a un parque con decoración navideña pero donde pueda hacer lo que más le gusta (montar en los columpios, jugar con la arena...).
- Si es un poco más mayor visitad una exposición de belenes o llévale al cine o al teatro.
- Aprovechad los momentos de menor aglomeración para ir a pasear por la zona de tiendas.
- Haced juntos galletas con formas navideñas: estrella, luna...
- Hazle fotos con los Reyes Magos o con Papá Noel (si le provoca temor no le fuerces, el año que viene querrá verlos). Aprovecha, en fin, para transmitir al niño todo lo bueno de estas fiestas. Eso sí, procura volver al ritmo normal unos días antes de que acaben las vacaciones para que lo lleve bien.

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Casos especiales

Hay niños con los que es necesario ser especialmente cuidadosos en estas fechas. Mira si tu hijo está en alguno de estos casos y actúa en consecuencia...

- Si se altera fácilmente. Prepárale antes de la fiesta contándole quiénes estarán, qué haréis y dónde dormirá.
- Es muy nervioso. Será difícil que esté sentado mucho rato o se entretenga solo. Habla con la familia e inventad algún plan para que esté bien: jugar con él, cuidarle por turnos, llevarle una película que le guste...
- Está en la edad de miedo a los extraños o es tímido. Tenlo en brazos mientras los familiares le saludan.
- Es altamente sensible. Si las emociones le desbordan fácilmente, mantén las costumbres de siempre (leerle antes de dormir, estar un tiempo en tu cama, etc). Y no planees nada para el día después de Navidad.

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