El paso del orinal al inodoro

Tu pequeño ya ha logrado lo más complicado: entender las señales que le envía su cuerpo y controlar los esfínteres. Ahora tiene que dar otro paso en su evolución: empezar a utilizar el inodoro.

 

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Un paso importante

Sustituir el orinal por el inodoro es un paso que el niño debe realizar de forma relajada. Y es que si convertimos el uso del váter en una obligación, acabará por rechazarlo tajantemente.

Si vuestro hijo ya controla los esfínteres y hace varios meses que no utiliza pañal, ayudadle a decir adiós al orinal poco a poco y sin exigencias.
Para ello, durante una temporada dejad que os observe mientras usáis la taza del váter. La imitación es muy importante tanto para aprender la manera correcta de utilización como para favorecer la motivación de vuestro pequeño, que como todos los niños estará deseando sentirse mayor.

Así le resultará más fácil

Tratar de sostenerse con las manos sobre un agujero tan grande y con los pies colgando sin apoyo no es sencillo para los niños pequeños. Por eso hay que facilitarles su uso. Para ello contamos con varios elementos: el reductor, el elevador y las toallitas.

El reductor

Se acopla al asiento del inodoro y, como su nombre indica, reduce su tamaño. Es conveniente que esté siempre colocado; así, a medida que vuestro hijo progrese en su nuevo aprendizaje, podrá empezar a usar la taza de forma independiente, sin tener que avisaros cada vez que necesite hacer pis (durante un tiempo tendréis que quitarlo cuando vayáis al baño y volverlo a colocar.)

El escalón

Es una pequeña banqueta que permite al niño dos cosas: alcanzar la altura necesaria para sentarse fácilmente y tener los pies apoyados mientras está usando el inodoro, lo que le proporciona seguridad.

El escalón también ayuda a los niños estreñidos a hacer caca, pues apoyados en él pueden hacer más fuerza. Otra ventaja de este accesorio es que pueden utilizarlo como alzador para llegar al grifo y al jabón y lavarse las manos más cómodamente.

Las toallitas

Un poco más adelante, para que vuestro hijo pueda limpiarse el culete él solo, y lo haga bien, compradle una caja de toallitas húmedas específicas para este uso, de las que pueden tirarse al inodoro sin riesgo de que se atasque.

¿Y si no quiere dejar el orinal?

Muchos niños se muestran reacios a utilizar el váter porque es un cambio en sus rutinas o porque temen colarse por el desagüe.

En ningún caso hay que forzar al pequeño a utilizar el inodoro si no quiere y sí acompañarle durante unos días, una vez que se decida a usarlo. Tampoco hay que sustituir de forma radical el orinal por el váter.

Se pueden combinar ambos hasta que el pequeño decida despedirse de su orinal para siempre.

El método de los carteles

Comenzar a usar el inodoro no basta para ser un niño mayor. Además, hay que limpiarse, tirar de la cadena (salvo si el ruido le asusta), bajar la tapa y luego lavarse las manos.

Para que tu hijo no se olvide de ninguna de estas tareas puedes pegar en el cuarto de baño una secuencia de carteles que le recuerde lo que tiene que hacer. La idea le encantará y le ayudará a ir siendo más autónomo.

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