Qué hacer (y qué no) ante una rabieta

Todos los niños pasan por una etapa en la que se enfadan y lloran cada vez que algo no les gusta. Tranquila: es algo pasajero. ¡Ten mucha paciencia!

 

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Algo pasajero…

Casi todos los niños pasan por una época de rabietas, generalmente entre los 2 y los 4 años de edad, que les lleva a llorar, patalear y gritar ante la más mínima negativa o ante la frustración de cualquiera de sus deseos. La duración de esta etapa, y la intensidad de sus rabietas, depende mucho del carácter de cada niño. Pero existen pautas para afrontarlas mejor y reaccionar ante ellas del modo más conveniente.

¿Tu hijo está en este período?

Entonces, dos consejos:

- El primero: no cedas a sus deseos del niño para evitar la rabieta, o lograrás lo opuesto a lo que buscas y esta forma de reaccionar terminará convirtiéndose en algo habitual.
- El segundo: no te desesperes y ármate de paciencia. Aunque ahora te cueste creerlo, si sigues nuestros consejos dentro de un tiempo ni siquiera recordarás sus rabietas.

A partir de aquí, ten presentes varias pautas para saber lo que conviene y lo que no se debe hacer ante esta situación.

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¿Cómo debo reaccionar en ese momento?

Es importante que tengas claro cuál es la actitud más efectiva cuando el niño está en plena rabieta.

No funciona...

Intentar razonar con él en ese momento. No os entenderéis, él se enrabietará más y tú, al final, acabarás poniéndote nerviosa. Y si pierdes los estribos será más difícil que le enseñes a controlar sus enfados, porque los niños aprenden más de lo que ven hacer a sus padres que de lo que estos les dicen.

Sí es conveniente...

Es esencial que te armes de paciencia y cuentes hasta 10. ¿La clave para lograrlo? Piensa que no lo hace para fastidiarte, sino porque por ahora esta es la única manera que conoce de expresar su descontento y las emociones que siente.

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¿Cómo le hablo para que se calme?

Tu forma de dirigirte a él influirá mucho en que tu hijo se tranquilice.

No funciona...

Levantar la voz o gritarle. Si lo haces no entenderá por qué le dices que su comportamiento es malo, cuando tú estás actuando igual que él.

Sí es conveniente...

Lo mejor es que le hables con voz calmada, suave y firme. Hazlo mirándole a los ojos y, si lo acepta, poniéndole la mano en el hombro (hay niños que se ponen aún más nerviosos si les tocan cuando están en plena rabieta).

Dile con palabras sencillas, que él pueda entender, que se está portando mal, que así no va a lograr que cambies de opinión y que quieres que se calme. Aunque al principio parezca no escucharte, si te mantienes firme y sin perder la calma poco a poco se irá tranquilizando. 

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¿Y si ni siquiera así se tranquiliza?

En ocasiones, la rabieta se mantiene y empeora, y hace que nos desesperemos. ¿Cómo actuar?

No funciona...

Y no es nunca una opción válida recurrir a darle un azote. Si lo haces le estarás enseñando que la violencia es un modo de conseguir lo que quiere o una reacción adecuada cuando está enfadado. Además, mermará su autoestima. Y no se tranquilizará.

Sí es conveniente...

Seguir manteniendo la calma, dejar que se desahogue y, si tiene 3 años o más, recurrir a la pausa obligada: llevarle a un rincón del cuarto y dejarle allí un ratito (un minuto por cada año de edad) para que se tranquilice.

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¿Cómo le enseño que no ha actuado bien?

Una vez que esté calmado y llegue el momento de hablar con él, cuida la forma en que lo haces.

No funciona...

Criticarle a él o criticar su forma de ser en general. Decirle, por ejemplo, "¡Qué malo eres!" o "¡Te portas siempre fatal!". De este modo se sentirá rechazado y adquirirá una mala imagen de sí mismo. Piensa que los niños pequeños forman su autoconcepto a través, en gran parte, de la visión que tienen de ellos sus padres.

Sí es conveniente...

Regañarle por su comportamiento, no por su forma de ser. Si le dices “No me ha gustado que te tirases al suelo y te pusieses a gritar" entenderá mejor qué es lo que ha hecho mal. Además, comprenderá que ese comportamiento es el que te ha enfadado y que con él no va a conseguir lo que quiere.

Además, es bueno que pongas nombre a sus emociones: “estabas muy enfadado”, “te has puesto nervioso”... Así irá empezando a conocerse a sí mismo y a saber lo que siente y con el tiempo será él quien se dé cuenta de lo que le pasa y te dirá lo que siente sin necesidad de enrabietarse.

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¿Qué hago si se enrabieta en el súper?

O en la calle cuando vas cargada de bolsas hasta arriba, o en sala de espera del pediatra, o en medio de una reunión con mucha gente que "opina" cómo debes actuar. Te ocurrirá en más de una ocasión.

No funciona...

Ponerte nerviosa y sentirte "juzgada" por lo que opinen los demás. Esto te llevará a perder los estribos y a regañarle con más enfado, lo que hará que su rabieta aumente y que además se sienta rechazado por ti.

Si es conveniente...

Mantener la calma, olvidarte de lo que piensen los demás e intentar tranquilizarle. Si no logras que pare de llorar y gritar, cógele en brazos y llévale a un sitio donde no haya nadie. Mantente allí con él unos minutos para que se desahogue. Comprenderá que con su actitud no va a conseguir lo que quiere y, al cambiar de entorno, probablemente se calmará.

Después hazle ver que no te ha gustado cómo se ha portado.

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