¿Una forma distinta de educar?

Trabajo por proyectos, nuevo enfoque de los deberes… Algunos colegios experimentan ya con nuevos sistemas educativos. ¿En qué se diferencian de los tradicionales?

 

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Los colegios están cambiando

Que el sistema educativo español no está preparado para los niños del siglo XXI parece evidente; al menos, si tenemos en cuenta los resultados que ofrece cada año el informe de evaluación PISA.

Nuevas necesidades

Los pequeños que ahora tienen 3 años son nativos digitales, muchos serán bilingües, tienen o adquirirán habilidades que sus padres no poseeremos nunca y vivirán en un mundo distinto: nuevos retos que exigen nuevas competencias, empresas más colaborativas y globales y un entorno tecnológico que evoluciona sin parar.

Modelos distintos

Ante esta situación, frente a quienes apuestan por mantener los sistemas tradicionales adaptándolos a las nuevas necesidades, han empezado a ponerse en marcha modelos educativos heredados de países como Finlandia. ¿En qué consisten?   

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Posiblidades diferentes

En opinión de Elvira López, directora general de Colegios Brains, “el modelo tradicional de la educación está agotado desde hace años. Se sigue poniendo el foco en los contenidos, a los que ahora se puede acceder desde cualquier lugar con un ordenador o un smartphone, en lugar de centrarnos en las competencias que los niños deben adquirir”.

Ideas para mejorar la educación

Estos colegios acaban de presentar Brains in Motion, un proyecto desarrollado por 100 alumnos de varios centros que recoge 100 propuestas para mejorar la educación en nuestro país, y que inciden en áreas como la tecnología, los idiomas, el deporte o las artes.

Horizonte 2020

Otros que están dando un paso similar son Jesuïtes Educació, la red de escuelas de los jesuitas en Cataluña.

Con su proyecto Horizonte 2020, han acabado con las clases magistrales, las aulas tradicionales y la jerarquía del profesorado (las clases cuentan con tres para cada 60 alumnos).

Además, fomentan el trabajo por proyectos, eliminan asignaturas, horarios y exámenes y rediseñan los deberes.

Un cambio estructural que bebe de muchas fuentes, desde el sistema educativo finlandés hasta la teoría de las inteligencias múltiples del psicólogo Howard Gardner.

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Finlandia como ejemplo

Finlandia lleva años liderando el informe PISA y maestros de todo el mundo viajan hasta allí para empaparse de su cultura educativa.

Entre ellos, Minerva Porcel, directora pedagógica de El Claver, uno de los tres centros concertados donde los jesuitas están implantando Horizonte 2020. “El alumno es el centro de nuestro modelo”, explica. “El trabajo es colaborativo, el aprendizaje se realiza por descubrimiento guiado. Hay asignaturas, pero se trabaja por proyectos; hay control, pero los niños aprenden a autoevaluarse; hay libros, pero no solo libros...”.

Módulos interdisciplinares

Todo en línea con Finlandia, que acometerá otra reforma educativa en 2016. “Los colegios seguirán enseñando matemáticas, historia, arte y música –cuenta el profesor finés Pasi Sahlberg en la web The Conversation–, pero los niños aprenderán a través de temáticas como la Unión Europea o el cambio climático, en módulos interdisciplinares de idiomas, geografía, ciencias o economía.”

Niños involucrados

La integración de materias y el enfoque holístico del aprendizaje son parte de la cultura educativa de Finlandia desde los ochenta.

Pero ahora se involucra a los niños en la evaluación de sus proyectos. “Tienen que comprender y analizar su propio proceso de aprendizaje y ser responsables de él. Esto les ayuda a nivel académico y en la adquisición de valores como la humildad, el esfuerzo y el autoconocimiento”, opina Elvira López.

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Los deberes, en el punto de mira

Uno de los puntos más debatidos con la llegada de los nuevos modelos es el papel de los deberes.

Para los defensores del sistema tradicional son necesarios. Para la mayoría de los que abogan por los nuevos sistemas también, aunque cambiando su enfoque. “No deben servir para que los niños terminen lo que no da tiempo a hacer en clase, sino para generar un hábito de trabajo y esfuerzo”, opina Elvira López. “¿Deberes? Sí, pero menos horas y mejor concebidos.”

Teoría de las inteligencias múltiples

En esta misma línea, la madre Montserrat del Pozo, directora del colegio Montserrrat de Vallvidrera, en Cataluña, concluyó hace tiempo  que el exceso de deberes y la organización de las clases impedían a los niños hacer cosas que se les daban realmente bien, como tocar un instrumento.

Investigó sobre la organización neurológica del cerebro durante la infancia y decidió adaptar el método de enseñanza a la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner, que sostiene que cada niño posee al menos ocho habilidades cognoscitivas: lingüística, lógico-matemática, cinético-corporal, musical, espacial, naturalista, interpersonal e intrapersonal.

Trabajar así supuso rediseñar las materias, las clases y los horarios.

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No existe consenso

Por el momento, modelos como éstos son una minoría dentro del sistema español (aunque su implantación va en aumento) y se enfrentan a la opinión contraria de muchos padres y profesores.

Un debate fundamental

Y es que, mientras la necesidad de mejorar la educación es algo aceptado por unanimidad, el modo de hacerlo sigue generando debate.

Un debate, en todo caso, que resulta necesario si queremos encontrar el camino hacia una forma de enseñar realmente eficaz para nuestros hijos.

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Los cambios, en cuatro claves

Los nuevos sistemas parten de una filosofía educativa distinta. Sus métodos de enseñanza difieren en muchos aspectos de los tradicionales, pero estos cuatro apartados definen el cambio.

Trabajo en equipo

Es esencial en estos sistemas. Los muros se derriban, las puertas están abiertas y los espacios se rediseñan para potenciarlo. Las mesas tienen ruedas para poder agruparse y los niños hablan entre ellos y con los profesores con libertad. Se habilitan zonas comunes con sofás, pufs... y hasta toboganes. La jornada se inicia con un debate, se fijan objetivos comunes y los proyectos se realizan en grupos cuya composición va rotando.

Los deberes, a examen

En España los alumnos a partir de Primaria dedican una media de seis horas semanales a hacer deberes, mientras que en Finlandia no llegan a tres. El informe PISA concluye que los deberes producen mejores resultados académicos hasta que se superan las cuatro horas semanales, ya que entonces comienzan a tener un efecto negativo sobre el rendimiento. Un colegio de Nueva York ha decidido incluso prohibir los deberes después de estudiar sus efectos.

La letra, con juego entra

El próximo reto de los colegios de Finlandia es reforzar el aspecto lúdico en las clases del ciclo de Educación Infantil, hasta los 6 años. En España, algunas escuelas ya basan su forma de enseñar en la psicología del optimismo de Martin Seligman y la integración de lo racional y lo emotivo. Esto influye en la forma de dar las clases, en las que se utilizan ordenadores y juegos, fichas o relatos para impartir los conocimientos.

Proyectos vs asignaturas

En la nueva escuela se suprimen algunas asignaturas y se introducen proyectos interdisciplinares que se llevan a cabo en clases colaborativas, en las que los niños trabajan en grupos y hay varios profesores de distintas materias simultáneamente en el aula. Por ejemplo, se realizan itinerarios de reciclaje en los que se integran materias tan distintas como las ciencias, el conocimiento del medio, las artes aplicadas, la física y la biología. 

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