Cómo hacer que los niños disfruten de la Navidad a tope

La Navidad es una de las celebraciones más especiales para el niño. ¿Cómo lograr que la disfrute de verdad y que aproveche todo lo positivo que tienen estas fiestas para su evolución emocional?

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Getty Images
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Fomentad su ilusión

La ilusión es necesaria para el niño, porque le hace mirar al futuro con optimismo. Podéis hacer que vuestro hijo empiece a ilusionarse con las Navidades si el día 1 de diciembre colocáis un calendario de Adviento en el salón.

Ir descubriendo qué le ofrece cada día le encantará y le ayudará a entender cuánto tiempo falta para la Navidad.

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Sí al sentido familiar y a la solidaridad

Estas fechas hacen que el niño se sienta parte de un total: su familia. Da igual que ésta sea grande o pequeña, él percibe que los seres que le quieren forman un grupo y esto le protege contra la soledad, la tristeza y la alienación. Incluso si sus padres están separados y él vive cada celebración con un progenitor, el hecho de reunirse con las familias extensas (la materna y la paterna) y de participar de los rituales con los que celebran la Navidad le transmite esa sensación de identidad y pertenencia.
Por otro lado, en ningún otro momento del año pensamos tanto en el prójimo. Para el niño, escucharnos hablar de personas que lo están pasando mal y ver que colaboramos en proyectos de ayuda es una forma de aprender a ponerse en el lugar del otro y de empezar a ser solidario.

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Montad el Belén en familia

Poned el establo y el río y colocad las figuras (él puede manipular las menos delicadas). Explicadle el porqué de cada una de ellas, de la estrella... Las decoraciones que guardamos año tras año representan para los niños el ambiente festivo y armonioso de esta celebración y adquieren un significado especial. Perciben que tras ellas se esconde nuestro deseo de darles una Navidad feliz.

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Dejad que decore el árbol

Puede poner las bolas (ya venden algunas irrompibles). Y seguramente querrá también colgar alguna de sus creaciones, como esa estrella de cartón que hizo en el cole. Muchas veces los niños trasladan sus juegos al rincón del árbol o del belén y los incluyen en sus fantasías. Es positivo que lo hagan, es su manera de entender el significado de la Navidad. Eso sí, sobre todo si el niño es pequeñito no dejes que se acerque a las luces del árbol, es peligroso.

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Visitad un Belén viviente

Como el del Ayuntamiento de la ciudad o de un pueblo cercano. Ver que todo su entorno participa de estas fiestas le enseña que forma parte de un grupo más grande, además del familiar.

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Favoreced su solidaridad

Animadle a que regale algunos de sus juguetes a una ONG para niños necesitados. Le ayudará a ponerse en su lugar y vivirá la experiencia de que dar algo produce una sensación de felicidad.

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Leedle cuentos navideños

Seais o no creyentes, la historia de Jesús, de los Reyes Magos... forman parte de su cultura. Y la mayoría de sus amigos las conocen.

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Simplificad las fiestas

La Navidad es en el fondo una celebración humilde. Es bueno que el niño comprenda que lo importante no es celebrar grandes fiestas, sino disfrutar del espíritu de pertenencia y de la armonía familiar. Decid "no" a los compromisos que no os apetezcan mucho, evitad menús complicados que os quiten tiempo para estar juntos y pensad en actividades sencillas de las que el niño vaya a guardar un buen recuerdo.

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Evitad el estrés

En la misma línea de lo dicho antes, tened en cuenta que la Navidad puede ser una época de estrés para los padres (las compras, los regalos, las comidas de trabajo o con amigos...). Y que es muy fácil transmitir este estrés a los hijos, lo que hará que reaccionen con sueño intranquilo, llantos, rabietas, etcétera.
Para prevenirlo, favoreced los momentos de relax y de disfrute compartido. Salid a dar un paseo o id a un parque en el que el niño pueda correr, saltar y gritar, sentaos con él a ver un cuento o una película navideña o jugad en casa a juegos sencillos y familiares. Él estará más relajado... y vosotros también.

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Huid del consumismo

Es lógico (y muy positivo) que le hagan ilusión los juguetes. Pero si recibe demasiados no disfrutará ninguno y terminará agobiándose. Regaladle menos, pero bien elegidos, y jugad con él.

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Haced que descanse bien

Es la única forma de que él y todos vosotros disfrutéis de las fiestas. Al niño cansado le cuesta controlar sus impulsos, así que a mayor cansancio, más conductas problemáticas. Si duerme una siesta antes de la cena de Nochebuena, todo saldrá mucho mejor.

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