Educar bien: así lo lograrás

¿Quieres saber cuáles son las claves para equilibrar cariño y límites en la educación del niño? Sigue leyendo.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Avanzar con la edad

El desarrollo físico, psicológico y emocional de tu hijo sigue un ritmo y una secuencia predeterminados; tratar de adelantarse a ellos resultará frustrante para ti y para él y puede dar origen a problemas de autoestima.

Por el contrario, sobreprotegerle haciendo por él lo que es capaz de hacer solo o impidiendo que tome algunas decisiones mermará su autonomía y su confianza.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Lograr un buen entorno para educar

Los niños aprenden a través de los sentidos y del movimiento.

Y para lograrlo y poder desarrollar así una adecuada autoconfianza necesitan disponer de un entorno seguro, en el que explorar a sus anchas y probar sus capacidades, además de contar también con juguetes específicos para su edad.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Saber poner límites al niño

Es una de las reglas de oro. Un niño sin límites será un adulto inseguro y problemático. En cambio, un niño que desde el principio sabe que hay unas normas que cumplir se convertirá en una persona segura, capaz de resolver problemas y superar la frustración.

Es esencial que tu hijo descubra pronto que no todo está permitido (a partir de los 8 o 9 meses ya puede aprender el sentido del “No”), unas veces por su seguridad, otras porque hay comportamientos incorrectos.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Ser coherentes al educar

Para que el peque sea capaz de asimilar las normas es fundamental que éstas se mantengan constantes en el tiempo (lo que está mal hoy, también lo está mañana) y que sean coherentes (papá y mamá no se contradicen entre sí).

Y deben ser pocas, pero precisas y claras. Así, en lugar de decirle que los niños no pueden subirse a sitios peligrosos, es mejor que le des una norma concreta para la situación: “no te subas a ese árbol o te caerás”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Manejar la atención del niño

Para un niño, despertar la atención de sus padres es tan importante que le resulta indiferente si esa atención llega de forma positiva (felicitación) o negativa (regañina).

Esto quiere decir que a veces una reprimenda puede tener el efecto contrario al esperado. Por eso, es buena idea que intentes prestar atención a tu hijo cuando se porte bien y le ignores (vigilando que no corre peligro) cuando actúe mal.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Evitar poner etiquetas al niño al educar

Está demostrado que los niños se ven a través de los ojos de los demás y actúan en consecuencia. Así, si tu hijo te escucha decir constantemente que es un desobediente o que nunca deja sus juguetes, en lugar de cambiar de actitud la mantendrá.

Lo mejor cuando tengas que regañarle porque ha hecho algo mal es que te refieras al comportamiento concreto, no a su persona: “estoy enfadada porque me has desobedecido” o “no me gusta que no le dejes el camión a tu amigo”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Dar ejemplo a tu hijo

En educación no vale eso de “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”. Para bien y para mal, tú y tu pareja sois el modelo de vuestro hijo y el ejemplo que le deis marcará en gran modo su forma de ser y de comportarse y su manera de entender la vida.

Tenlo presente, pero no te agobies si de vez en cuando actúas mal: en lugar de ello, aprovéchalo para enseñarle que equivocarse es normal y que puede ser muy positivo para aprender.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Crear rutinas en la vida del niño

No sólo a la hora  de organizar su vida diaria (las rutinas ayudan a los peques a comer y dormir mejor), sino a la hora de enseñar al niño formas de actuar.

Piensa que, al fin y al cabo, cuando tú das las gracias y los buenos días o cuando sujetas la puerta a la persona que viene detrás, lo que estás haciendo es aplicar comportamientos que llevas años realizando y se han “automatizado” (aunque tengan su razón de ser).

Por eso, no te canses de recordarle a tu hijo que pida las cosas por favor o que se guarde el envoltorio en lugar de tirarlo al suelo.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Disfrutar en familia del día a día

Cada momento con tu hijo es una oportunidad para fortalecer vuestra relación, enseñarle cosas nuevas y hacerle más feliz.

No te centres sólo en cubrir sus necesidades, sino también en compartir con él el tiempo de ocio: leer y jugar juntos, hacer excursiones, llevarle a museos, ir al cine…

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Compartir tareas en casa

El padre y la madre aportan cosas diferentes al niño, y es positivo que sea así. Pero el pequeño debe ver que ambos están implicados en sus cuidados y en las tareas del hogar.

Así lo vivirá como algo normal y será más fácil enseñarle también a participar en algunas de estas tareas (cuando tenga 3 o 4 años podrá ayudar a poner la mesa, recoger sus juguetes...).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Eliminar clichés al educar

De sexo, de raza, de cultura... Evitar los prejuicios a la hora de hablar y de comportarte ante tu hijo le enseñará que todos somos iguales en cuanto a derechos y deberes, y además le hará más respetuoso con los demás y más libre.

Para ello es bueno que le dejes elegir sus juguetes y sus hobbies en función de sus preferencias (una niña puede jugar al fútbol y un niño, hacer ballet), que le leas cuentos en los que se eliminen clichés...

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Enseñar al niño a tener autoestima

Para que un niño pueda desarrollar al máximo sus capacidades, lo esencial es que se valore positivamente. Y para que tu peque confíe en sí mismo, debe ver que tú y su padre confiáis en él.

Anímale cuando demuestre autonomía e iniciativa, aunque ello suponga asumir un pequeño riesgo, potencia aquellas cosas para las que es especialmente hábil, céntrate en sus virtudes en lugar de en sus defectos...

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Valorar el esfuerzo de tu hijo

Una de las lecciones más valiosas que puedes trasmitir a tu hijo es la importancia de luchar y no rendirse. Para hacerlo, valora su esfuerzo más que los resultados.

Por ejemplo, enséñale que una mala nota tras estudiar mucho tiene tanto mérito o más que una buena nota sin haber hecho nada.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Saber motivar al niño

La motivación, que impulsa al niño a seguir esforzándose, depende de cómo interprete él el resultado conseguido. Cuando alcance un logro, atribuye su éxito a su esfuerzo y capacidad: “Como has trabajado mucho y eres muy hábil, te ha salido genial”.

Pero si fracasa, no lo asocies a falta de capacidad, sino a falta de insistencia o a factores externos: “Este ejercicio era muy difícil; la próxima vez, con un poco más de trabajo, te saldrá mejor”.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Hablar mucho con tu hijo

La comunicación es una de las claves de la educación. Habla con tu hijo desde el primer día y lograrás muchos beneficios.

Entre ellos, enseñarle a expresarse y a saber explicarte sus sentimientos y sus problemas, acostumbrarle a razonar y a defender sus argumentos y fortalecer el vínculo que os une.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Eliminar o fijar ciertas conductas

Cuando tu hijo se porte mal, puedes sentarle a pensar en un rincón (no debe ser un sitio oscuro ni tiene que estar solo). Déjale un minuto por cada año de edad.Otra táctica es que repare el mal causado, pero aumentando un poco el trabajo: si ha tirado un juguete debe recogerlo y ordenar el cuarto.
Y para instaurar una conducta positiva, propón a tu hijo la posibilidad de ganar puntos, que puede anotar poniendo pegatinas que le gusten en una cartulina. Cuando llegue a un cierto número logrará un pequeño premio.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Y tener paciencia

Las estrategias educativas necesitan tiempo y mucha dedicación. Aplica las anteriores sin agobiarte porque al principio parezcan no funcionar y plantéate la educación de tu hijo como una carrera de fondo para llegar a la mejor meta: su felicidad.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo