Juegos infantiles para la siesta

Lo ideal es que los niños se echen la siesta, pero si no logran dormirse, al menos tienen que descansar un rato después de comer. Con estos juegos lo hará y aprenderá mucho.

 

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Escondite mental

Tu hijo debe pensar en un sitio de la casa, esconderse allí con la imaginación y, después, darte pistas diciendo “frío” o “caliente” para que le encuentres. Así desarrollará su imaginación y su capacidad de descripción y narración.

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Buenas noches, osito

Si está solo en la cama, también puedes proponerle juegos. Acostar a su muñeco, besarlo, susurrarle palabras cariñosas y cantarle una nana le situarán en un estado mental idóneo para descansar.

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Cinco pistas

Tú piensas en un objeto y él tiene que adivinarlo haciendo sólo cinco preguntas. De este modo tu hijo aprende a clasificar la información y a seguir instrucciones.

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Dedos parlantes

Las marionetas de dedo, palito, calcetín o hilos estimulan la imaginación, la capacidad de simulación y de expresar sentimientos y la empatía y también ayudan a retener conceptos. Intenta que la conversación que mantengan los muñecos trate sobre cualquier valor que quieras inculcar a tu pequeño.

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Viaje imaginario

Trazad un viaje imaginario desde el sofá o la cama, describiendo criaturas fantásticas, paisajes, aventuras... Este juego estimula la imaginación y ayuda a distinguir entre realidad y ficción.

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Festival de emociones

Resulta perfecto para enseñarle autocontrol. Se trata de golpear la almohada hasta que tú hagas una determinada señal: entonces debe parar. Con otra señal, puede empezar a golpear de nuevo. Este juego te puede sugerir otros similares.

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La estatua

Pon música suave y pídele que mueva los brazos y las piernas al ritmo. Cuando la música pare, debe quedarse quieto hasta que vuelva a sonar.

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¡Hola abuela!

Enséñale lo divertido que puede ser grabar una cinta a la abuela contándole cómo le ha ido el día o inventándose una historia solo para ella. Favorecerás el vínculo entre ellos y estimularás su memoria y la capacidad para ordenar acontecimientos y narrarlos.

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Letras en la espalda

Se trata de hacerle letras o un dibujo en la espalda y animarle a adivinar qué es lo que estás trazando en su piel. Tus caricias le relajarán y le harán sentirse muy querido, además de potenciar sus capacidades de leer y escribir y favorecer su orientación espacial.

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Alfabestias

Podéis jugar a nombrar animales o juguetes que empiecen por a, b, c... Es un entretenimiento muy adecuado para tranquilizarle y para animarle a usar la imaginación sin moverse y sin necesidad de juguetes.

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Una de superhéroes

Si ya es mayorcito, pídele que dibuje un cómic. Es una actividad relajante que, además, favorece su psicomotricidad fina y su creatividad.

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Collage familiar

Haz fotocopias de vuestras fotos, o imprímelas, y deja que las recorte y las pegue en una cartulina. O fabrícale tú puzzles, cortándolas en trozos.

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Ritmos musicales

Anímale a dibujar al ritmo de la música: cada nota y cada rima pueden inspirarle una línea o un color. Dile que no tiene que dibujar nada en concreto, solo dejarse llevar. ¡Le encantará el resultado!

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Palabras encadenadas

Si está con otros niños, la siesta puede ser muy divertida. Un niño dice una palabra y el siguiente, otra que empiece con la última letra de la anterior. O un niño cuenta una parte de una historia y el siguiente la continúa. O un niño le dice a otro una frase muy deprisa al oído y éste dice lo que ha creído oír a un tercero... Así aprenden a colaborar y también a respetar los turnos.

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La baraja tranquila

Cualquier juego de cartas de los de siempre resulta adecuado para este momento, como el de hacer parejas. Les ayudan a relacionar conceptos y además estimulan su memoria.

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Sentidos alterados

Se trata de estimular cada uno de sus sentidos de una forma relajada. Vista: dile que te mire atentamente y que luego cierre los ojos. Entonces te cambias algo (te haces una coleta, te pones un pendiente...) y él deberá averiguar qué ha sido. Tacto: mete en una bolsita juguetes pequeños y pídele que sin mirar, solo por el tacto, averigüe qué son. Olfato: lo mismo que el anterior, pero en la bolsa mete bolas de algodón empapadas en perfume, dentífrico, loción de afeitado... Oído: cántale una canción y dile que mueva las manos cuando escuche las palabras que empiecen por una letra o sílaba determinada.

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La lista de la compra

Un niño dice “fui a la tienda y compré un loro”. El siguiente tiene que añadir un elemento a la lista: “fui a la tienda y compré un loro y un sapo”. Y el tercero, otro elemento más. Ejercitan la memoria y la concentración.

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Mural compartido

Fomenta el trabajo en equipo y las habilidades sociales. Consigue un papel tipo sábana y proponles dibujar un mural con un tema común. O pueden hacer un dibujo encadenado: un niño lo empieza, otro lo continúa…

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El perrito cariñoso

Está basado en el poder del tacto y de la caricia para relajar al niño. Se trata de una forma original y divertida de hacerle un masaje mientras canturreas: “el perrito cariñoso te acaricia el brazo izquierdo”, “el perrito cariñoso te acaricia el brazo derecho”... Y sigues con las piernas, la espalda y la cara hasta hacerle un masaje muy cariñoso por todo el cuerpo.

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