Cómo recuperar los horarios de los niños tras las vacaciones

Consejos para que los niños recuperen su rutina de cara a la vuelta al cole de la forma más efectiva posible. ¡Toma nota!

El final de las vacaciones de verano se está asomando poco a poco y hay que tomar una serie de medidas para que nuestros hijos (y nosotros) se adapten a la vida normal de nuevo. Es habitual que durante las vacaciones hayamos prescindido de los horarios o hayamos sido más flexibles, consolidando rutinas más relajadas con más momentos de ocio y diversión que de costumbre. Y ahora, toda esta flexibilidad se vuelve contra nosotros y supone un problema para que nuestros peques vuelvan a coger horarios de cara a la vuelta al cole.

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¿Qué podemos hacer?

Volver a la vida real de trabajar, ir al colegio o a la guardería es difícil para todos, por lo que lo mejor será ir recuperando los hábitos cotidianos poco a poco e ir acostumbrando a nuestros hijos a levantarse cada vez más prontito e irse a la cama antes hasta conseguir nuestro objetivo. También es importante que fijemos los horarios de las comidas, que durante el verano han sido muy cambiantes. De forma progresiva conseguiremos resultados mucho más satisfactorios que si intentamos resolver este problema de un día para otro, por lo que lo ideal es que empecemos este periodo de adaptación al menos dos semanas antes de la vuelta a la realidad.

Para que el niño entienda por qué ha perdido la flexibilidad y libertad del verano, es recomendable que hablemos con él y le informemos de la nueva etapa que se avecina para hacerle partícipe del cambio. Cada niño vivirá este periodo de adaptación de una forma diferente, a unos les costará más volver a los horarios normales y a otros menos, pero por lo general no será muy complicado puesto que no se trata de crear nuevas rutinas, sino de recuperarlas.

¿Por dónde empezamos?

Lo primero que deberíamos cambiar es la hora de acostarse. Para ello, el primer día puede que resulte útil planificar una tarde de actividades que consigan cansar al niño y que este se quiera dormir antes. Este primer paso nos facilitará el segundo, levantarle cada vez más prontito. Si conseguimos que nuestro pequeño se duerma cada día antes podremos despertarle más temprano, respetando sus horas de sueño.

Como ya hemos comentado, también debemos establecer los horarios de las comidas, así como crear un menú que nos facilite la organización del hogar y que nos permita no desperdiciar comida. En contraste con el cambio de horarios de acostarse y despertarse, que ha de hacerse de forma progresiva, los horarios de las comidas es mejor aplicarlos de forma directa, sin periodo de adaptación. Además, es el momento perfecto para retomar una alimentación sana y equilibrada que a veces desaparece durante el verano entre helado y helado.

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¿Y con los más peques?

Si hablamos de niños que van a la guardería, lo mejor es que su vuelta a la rutina hagamos aún más progresiva, llevándoles a la guarde una o dos semanas antes e irle recogiendo cada día más tarde hasta llegar al horario estipulado.

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