Chuparse el dedo, cómo acabar con este hábito

El hábito de chuparse el dedo, tan común en niños, puede ser muy difícil de abandonar. Por ello, te damos unas pautas para que, progresivamente, tu hijo consiga dejar de hacerlo.

Los seres humanos somos animales, y como tal, tenemos instinto incluso antes de nacer. Esta es la razón por la que los bebés, incluso antes de nacer, se chupan el dedo, imitando la forma en que se alimentarán cuando por fin lleguen al mundo. Aunque en un principio chuparse el dedo les haga sentirse seguros, esta costumbre puede derivar en que la utilicen para calmarse o dormir, por lo que, llegado un momento, es importante que le instemos a que dejen este hábito.

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¿Hasta cuándo se chupan el dedo los niños?

Por lo general, la mayoría de los niños dejan de chuparse el dedo por sí mismos entre los 2 y los 4 años. Pero debemos tener cuidado, porque el niño puede volver a esta práctica si se siente estresado o ansioso.

¿Cuándo debo intervenir para que deje de chuparse el dedo?

Que tu hijo se chupe el dedo no debe preocuparte hasta que le empiecen a salir los dientes permanentes, ya que en este momento este hábito puede afectar negativamente sobre el paladar y la alineación de su dentadura.

Según la Academia Estadounidense de Pediatría, el tratamiento se hace necesario para niños que siguen chupándose el dedo después de los 5 años.

¿Qué puedo hacer para que deje de chuparse el dedo?

En primer lugar, es importante que hables con tu hijo de la importancia de dejar esa costumbre, todo será más fácil si él está de acuerdo con abandonar la práctica. Además, si le informas de que puede tener problemas futuros, los niños son más receptivos de lo que pensamos con esos temas.

En algunos casos, el niño utiliza este recurso para llamar la atención, por lo que puede que simplemente dejando de prestar atención a que se chupe el dedo sea suficiente para que lo deje de hacer. Si ignorarlo no resulta eficaz, puedes utilizar las siguientes técnicas:

  • Refuerzo positivo: elogia a tu hijo cuando no se chupe el dedo o prémiale con pequeñas recompensas. Puedes hacer un calendario apuntando los días en los que pudo evitar esta costumbre, así le motivarás y le instarás a seguir así.
  • Identifica las causas: hay varios motivos por los que tu hijo puede chuparse el dedo, por estrés, por llamar la atención… Identifica el problema y trata de buscarle una solución alternativa.
  • Recuérdale que no lo haga: muchas veces, aunque tu hijo sea el primero que quiera dejar esta práctica, la costumbre hace que la haga de manera inconsciente. En estos casos, recuérdale amablemente que deje de hacerlo. No le critiques ni le ridiculices en público, podéis pactar una señal entre ambos que le haga percatarse de que se está chupando el dedo.
  • Acude al dentista: si te preocupan los posibles efectos negativos que esta práctica puede ocasionar en sus dientes, llévale al dentista. A veces, una charla de tus hijos con el dentista puede ser la clave para que el niño deje de chuparse el dedo. Por otro lado, el dentista podría aconsejar un protector bucal o algún aparato que interfiera en esta práctica.
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    ¿Y si nada da resultado?

    Cuando chuparse el dedo se convierte en algo involuntario, inconsciente, es muy difícil de dejar, a pesar de que hayamos agotado todos nuestros recursos. Pero no te preocupes, habitualmente, cuando los niños empiezan la escuela los compañeros suelen actuar como un grupo de presión que hará que tu hijo deje de lado esta mala costumbre. Así que si no logras tu objetivo, tampoco te obsesiones, ejercer demasiada presión sobre nuestro hijo puede provocar el efecto contrario al que buscamos.

    ADEMÁS... Sí, el chupete es mejor que chuparse el dedo

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