Cómo responder a las preguntas sobre sexo de los niños

A todos los peques les interesa el tema... y hay que saber cómo hablarlo.

Los niños son curiosos por naturaleza y es lógico que quieran respuestas a las preguntas que les van surgiendo. Por eso quiere saber por qué a las mujeres se les pone la tripa tan gorda cuando van a tener un bebé y por qué el cuerpo de los niños y el de las niñas son diferentes. En cualquier caso, tened en cuenta que mostrar una actitud serena ante sus preguntas sobre sexo es básico para evitar que piense que es un tema tabú y para que no haga ninguna asociación equivocada entre el placer sexual y posibles sentimientos de culpa.

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Ante todo, naturalidad ante el sexo

Cuando vuestro hijo os pregunte sobre vuestras partes más íntimas y el origen de la vida, no le ignoréis ni le critiquéis por ser tan curioso y en lugar de sentiros violentos, procurad mostraros siempre seguros y naturales.

Por ahora bastará con que le contéis que cuando un papá y una mamá se quieren mucho y se dan besos y se hacen caricias, acaban teniendo un niño. Es muy importante que desde el primer momento le transmitáis la idea de que el contacto entre cuerpos es sinónimo de intercambio de sentimientos especialmente afectivos: de amor, de confianza, de cariño...

Explicadle que los órganos genitales tienen nombre propio: el pene es el pene, no la colita, y la rajita se llama vulva. Esto es importante para que aprenda a hablar con propiedad y para que pierda la vergüenza cuando oiga estos nombres en la consulta del médico, por ejemplo.

No os adelantéis a sus posibles preguntas ni le deis más información de la que os pide, porque en lugar de aclararle las cosas, podéis confundirle. Él mismo, según vaya madurando, se irá planteando más dudas, y si desde el primer momento le demostráis que puede contar con vosotros para resolverlas, no tardará en consultaros.

Aparece el pudor

Entre los 5 y los 6 años, tan normal es que el niño se muestre interesado en ver a sus padres y a sus hermanos desnudos y en comparar sus cuerpos con el suyo propio como que de repente, un día, empiece a cambiarse de ropa a escondidas e insista en que se baña él solo para que nadie le vea el culete.

En ambos casos hay que respetarle, ya que estos comportamientos son normales y forman parte de la evolución natural de los pequeños. Antes o después el tema del cuerpo y el sexo deja de interesarles, hasta que vuelve a despertar su atención, con gran fuerza, en la adolescencia.

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