¿Debo subir fotos de mi hijo a las redes sociales?

No tomes la decisión sin hacer antes una reflexión sobre las posibles consecuencias.

Todo empieza cuando subes la foto de tu recién nacido a Facebook. Recibes decenas de comentarios y "me gusta", te sientes feliz y también la subes a Instagram, Twitter y WhatsApp para enseñar a tus seguidores lo precioso que es tu bebé. Poco después llega el vídeo del primer baño en la bañera, el primer día de cole, sus primeras navidades, la primera comunión, etc…

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Así, casi sin darte cuenta, te encuentras compartir tu vida, pero también la de tu hijo. ¿Sabes los riesgos que ello conlleva? ¿Tienes derecho a hacerlo?

¿Dónde está el límite legal?

Cualquier información compartida en Internet deja de ser controlable y es posible que sea copiada o utilizada en algún momento para cualquier finalidad. Mientras los niños sean menores de edad, los padres tenéis la patria potestad y no necesitáis de ningún permiso para publicar una foto de ellos. Aunque !ojo!, siempre que estas fotos o vídeos no dañen la intimidad, la dignidad y el honor del menor.

Recientemente, en Estados Unidos han retirado la custodia de sus hijos a unos padres que tenían un canal en Youtube llamado DaddyofFive, con casi un millón de suscriptores, en el que colgaban vídeos humillando y vejando a sus hijos con bromas pesadas que les hacían sufrir. Y la red también se volvió en contra de Melissa Aho, una madre que publicó en Facebook fotos de su hija en entubada en un hospital tras sufrir un coma etílico. Ella adujo que lo había hecho para concienciar a otros jóvenes del abuso del alcohol, pero muchos le echaron en cara las consecuencias que podrían tener estas fotos para su hija en el futuro.

Es cierto que estos ejemplos no se pueden equiparar a colgar las fotos de tu niño en su primer baño o escupiendo su primera papilla. Pero piensa que con todas ellas estarás dejando su huella digital en la red, un historial casi imposible de borrar que, según vaya creciendo tu hijo, podría tener sus consecuencias.

El peligro existe

Ante esta situación, se impone la reflexión y el sentido común sobre la conveniencia de subir fotos de los hijos, por mucho que sea legal. Las redes sociales se inventaron para entablar conexión entre las personas, y cuando un padre o una madre sube una foto de su niño lo hace, en la inmensa mayoría de los casos, para compartir buenos momentos y situaciones felices con amigos y famliares que a lo mejor están lejos.

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Pero sería muy ingenuo pensar que en Internet todo el mundo es bueno, que tiene buenas intenciones y que no existe peligro. Porque existe. El estudio Growing Up Online-Connected Kids, elaborado por Kaspersky Lab, demuestra que las amenazas más comunes a las que se enfrentan los menores en nuestro país son la pornografía, los virus informáticos, las cuentas robadas, el contenido falso y malicioso de algunos sitios web y el ciberacoso. Y de todas, el ciberacoso es una que más preocupa a los padres (a un 44,5% de ellos, según Save The Children).

Y así se evita

Para prevenir riesgos, la clave está en educar a nuestros hijos en el buen uso de las redes sociales. Y el punto de partida para hacerlo es aprender a utilizarlas bien nosotros para darles ejemplo. ¿Qué debemos tener en cuenta en este sentido? Lo más básico: que antes de subir cualquier foto, vídeo o comentario a una red social, es esencial hacer una reflexión previa.

  • Aunque no nos demos cuenta, las fotos o los vídeos que compartimos contienen mucha información privada sobre nuestros hijos o nosotros: lugares que visitamos regularmente, el colegio donde estudian, dónde trabajamos, etc… Con toda esta información publicada, los criminales tienen una gran cantidad de datos de los que aprovecharse para llevar a cabo sus actividades delictivas.
  • No hay que ser alarmistas, pero hay prácticas que estos delincuentes realizan y que quizá la mayor parte de los padres desconocemos. La Policía ha alertado de una llamada “morphing”, que consiste en utilizar la foto que has colgado de tu hijo y, a través de un tratamiento de imagen, realizar un montaje con otra fotografía pornográfica para crear una imagen de un niño con alto contenido sexual. Por ello, los expertos en seguridad recomiendan a los padres no publicar fotos de sus hijos con primeros planos muy cortos, ya que estos son más fáciles de manipular que las fotos en las que aparecen más en segundo plano, más alejados.
  • Lo mejor es utilizar el sentido común y hacerse una pregunta: ¿me gustaría ver esa foto de mi hijo o hija en los periódicos o en la televisión? Si la respuesta es no, lo mejor es que la foto se quede en familia.
  • Si decides publicar la imagen, no te olvides de revisar la política de privacidad de las redes sociales, algo que debes hacer además constantemente porque éstas suelen cambiar muy a menudo y es fundamental saber con quién estás compartiendo la información que publicas. Lo mejor siempre es mantener el perfil privado e incluso elegir qué personas pueden acceder a estas imágenes.
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