Niños y deporte: los padres, su ejemplo

Fundación ANAR ofrece consejos educativos para los papás y mamás en el ámbito deportivo. ¡Tomamos nota!

Los padres somos el ejemplo a seguir por nuestros hijos en cualquier ámbito de la vida. Por eso es importante que los eduquemos positivamente también en el deporte. De la actividad física se pueden extraer valores como el respeto, la solidaridad, el esfuerzo, las relaciones sociales, el trabajo en equipo, el espíritu deportivo…

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Sin embargo, cada vez nos llegan más noticias sobre competiciones o torneos de niños en los que existen peleas entre padres, insultos a los entrenadores o jugadores del equipo rival, y familiares que exigen que sus hijos e hijas jueguen más, entre otras cosas.

Estos comportamientos hay que erradicarlos. Por eso, la Fundación ANAR (Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo) enseña a los padres a identificar los comportamientos adecuados para enseñar a los pequeños a disfrutar del deporte.

Pautas que no debemos olvidar

La Fundación ofrece los siguientes consejos:

  • Deporte = salud. El deporte aporta grandes beneficios para la salud. Debe acompañarnos como aliciente de nuestra calidad de vida, por lo que no podemos permitir que sea fuente de conflictos, ansiedad, estrés y, mucho menos, violencia.
  • Resuelve los conflictos de forma positiva. Todos queremos ganar o que nuestros allegados ganen. En las competiciones deportivas es habitual que la rivalidad genere conflictos. Nuestra responsabilidad como padres es saber resolverlos de forma positiva y sin violencia para, al mismo tiempo, transmitir estos valores a nuestros hijos: diálogo, tolerancia, aprender a negociar… Los peques aprenden por imitación de los padres y madres. Por eso hay que cuidar la actitud y comportamiento ante los conflictos.
  • Fomenta el respeto. La Fundación ANAR resalta la importancia de respetar las figuras que representan la autoridad para tus hijos/as (entrenadores, árbitros, profesores…). Si les cuestionas pones en duda su autoridad y tus hijos perderán referencias importantes en su aprendizaje.
  • Mejora la sociabilización. El trabajo en equipo, la solidaridad, respetar al rival, esforzarse, superarse a uno mismo, sobrellevar el estrés… Son algunos de los valores que se extrapolan del deporte. Los niños han de aprender de sus errores, a levantarse cuando se caen y nunca han de sentirse inferior a nadie.
  • Canaliza las emociones. Los peques se divierten haciendo deporte. Además, gracias al esfuerzo físico, las tensiones se liberan -una forma positiva de canalizar nuestras emociones-.
  • Acompaña, no controles. La sobreprotección no es buena. Los niños tienen que aprender de sus fallos, conductas, sentimientos… Ellos solo necesitan saber que vosotros estaréis ahí siempre.
  • Sí a la diversión, no a la competitividad. Si hay una cosa que tenemos que tener clara es que los peques hacen deporte para divertirse. No podemos exigirles que sean los mejores ni que se lo tomen como un trabajo. “El juego es un derecho fundamental para cualquier niño y debemos respetarlo como tal”, asevera la Fundación ANAR. Aquí aparece la importancia de reforzar sus logros y motivarles para que se superen. No hay que compararlos con nadie, mermarás su autoestima. Tampoco critiques a ningún compañero delante de ellos porque les enseñarás a menospreciar a otras personas.

    Animemos a nuestros hijos a realizar el deporte que les gusta, pero no olvidemos estos consejos.

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