Con 4 años, ¿ya entiende el tiempo?

Los conceptos como ayer, hoy y mañana empiezan a cobrar sentido para el niño de esta edad. Pero aún le confunden. Ahora puedes ir ampliando sus conocimientos mediante ciertas actividades.

Para un bebé no existe el tiempo, sólo el presente; pero cuando crece, el niño empieza a entender, gracias a las rutinas en sus actividades, que hay un ritmo y un orden, un antes y un después.

Eso sí, aún le cuesta comprender este concepto. ¿Sabes por qué?

Un concepto invisible

“Date prisa, que llegamos tarde” no es una frase que el niño comprenda realmente. A los adultos siempre nos falta tiempo; los niños lo tienen a raudales. No conocen las prisas, no es algo natural en ellos.

Nos quejamos de que son remolones, pero es porque viven en el momento.

Aunque acabes de decirle a tu hijo que es hora de vestirse, se olvida y se pone a mirar un juguetTu frase posterior (“¿Ya estás, cariño?”), le devuelve a la realidad, pero no es algo que él perciba desde dentro.

Luego... ¿cuándo es?

Muchas veces tu hijo escucha la frase “cariño, luego lo haremos”, por ejemplo cuando estás cocinando y te pide que le leas un cuento.

Él quiere saber cuándo llega este “luego”; con 4 años ya sabe que implica esperar, mucho o poco.

También entiende los términos “antes” y “después”. Y sabe que “ayer” refiere al pasado, pero lo utiliza de modo genérico. “Ayer” puede ser el día anterior, pero también el año anterior.

Lo mismo en cuanto a la palabra mañana y el futuro. De momento, “mañana” es para él lo que ocurrirá en el futuro, dentro de poco o de mucho tiempo.

Cómo explicárselo

Si quieres hablarle sobre algo que ocurrirá, dale una referencia concreta. Por ejemplo, papá volverá hoy después de la cena (en vez de “a las diez”). O la fiesta del cole es después de tres noches (en vez de “el viernes”).

  • Cuelga fotos de celebraciones y días especiales en un tablero. Así podéis rememorar lo que ya pasó.
  • Regálale un calendario con pegatinas para señalar fechas especiales, como su cumpleaños. Anímale a que cada noche haga una señal en el día que ha pasado. Así entenderá mejor qué es el día anterior o la semana pasada.
  • Cuéntale historias con estos conceptos: “hace mucho tiempo...”, “ayer por la tarde”, mañana cuando te levantes...”
  • Dibuja un reloj y, con el lápiz a modo de aguja, ve marcando las horas de sus actividades.
  • Pregúntale qué hace en el cole al llegar, antes de comer, después del rato de descanso...

    Qué hacer si es un remolón

    Para los momentos en los que no podéis demoraros, como la entrada al colegio o una visita al médico, procura disponer de suficiente tiempo. Así podréis llevar a cabo la secuencia normal de actividades sin saltaros ninguna. Para el niño es confuso que se cambie el orden de la rutina, pero recortar el tiempo que dura cada actividad le afecta menos.

    • No le reproches su demora; vivir el momento es típico de los niños.
    • Quédate a su lado para ciertas tareas, como vestirse, y recuérdale el tiempo. Incluso puedes convertirlo en un juego, poniendo la alarma del móvil: a ver si logra hacer la tarea antes de que suene...
    • Lee con él ¿Cómo se mide el tiempo?, de R. E. Wells, Ed. Juventud, 10 €.

      ¡Qué curioso!

      Muchos niños de 4 años piden un reloj no porque sean capaces de leerlo, sino porque perciben que es un objeto muy valorado por los adultos. Es en torno a los 6 años cuando aprenden a leer las horas en él.

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