La desigualdad infantil en España

Los datos de pobreza infantil en España son alarmantes. Por eso UNICEF quiere hacer un llamamiento a la población para poder hacer frente a esta situación y acabar con la brecha de la desigualdad social.

El informe “Equidad para los niños. El caso de España”, que presentó ayer UNICEF Comité Español, revela datos de pobreza infantil desoladores para nuestro país.

Este estudio forma parte del lanzamiento mundial del informe sobre el bienestar de los niños en los países desarrollados, que publica cada año la oficina de investigaciones de UNICEF Innocenti, teniendo en cuenta las cuatro grandes variables que indican la desigualdad: los ingresos, la educación, la salud y la satisfacción vital.

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En materia económica (ingresos), la equidad en España ha retrocedido y hoy es uno de los países de la Unión Europea en los que hay mayor desigualdad en la infancia, un ranking en el que sólo nos superan Rumanía, Bulgaria y Grecia.

Un dato impactante del informe es que el 36% de los menores de nuestro país viven en riesgo de pobreza o exclusión social. Sin embargo, a pesar de este alto nivel de pobreza, el gasto en protección social dedicado a niños y familias en nuestro país es mínimo en comparación con la media de la UE (1,4% del PIB, frente al 2,3% de media europea).

La crisis económica ha afectado a los más pequeños y también se refleja en el descenso de su satisfacción vital, sobre todo en las niñas y en los hijos de migrantes. Y un colectivo especialmente vulnerable es el de los hijos de familias monoparentales:13% de ellos viven en situación de probreza severa. Hay que recordar que la desigualdad impone una desventaja en el presente de los niños (educación, salud, felicicidad) y condiciona su futuro, porque cuanta más desigualdad sufren en la infancia, más pobres e infelices son de mayores.

Por eso es importante hacer un llamamiento tanto a los ciudadanos como a los políticos para acabar entre todos con esta brecha creciente de desigualdad social, garantizar el cumplimiento de los derechos de los niños y niñas y proporcionarles una infancia digna.

Pese a esto, cabe señalar que en las áreas de salud y educación sí nos situamos en la media del resto de los países.

Asimismo, ya se han puesto en marcha algunas medidas positivas para acabar con la pobreza infantil, aunque no son suficientes para garantizar que todos podamos disfrutar de las mismas oportunidades de bienestar, educación, sanidad y vivienda.

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En definitiva, este informe tiene como objetivo alcanzar un Pacto de Estado por la Infancia que tenga en cuenta propuestas como asignar una prestación por hijo de 1.200 euros anuales empezando por los hogares con menos ingresos, becas escolares, acceso universal a la salud y medicamentos, etcétera. Y también propone que nos tomemos más en serio el bienestar infantil subjetivo y realicemos un barómetro para medirlo cada año.

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