Muy beneficioso: salir a jugar

Los deberes, las clases extraescolares y los juegos sedentarios en casa pueden hacernos olvidar la importancia de que los niños practiquen a diario con sus iguales el juego libre (en el que ellos acuerdan sus propias reglas) y en espacios abiertos, al aire libre.

Actualmente los niños juegan mucho en casa con la tablet y otras diversiones digitales. Sin embargo, sigue siendo importante, por sus múltiples beneficios, que se entretengan con el juego libre: es decir, el que se comparte con otros niños, que no está dirigido por los adultos y en el que ellos inventan o pactan las reglas. Procura propiciar ocasiones para que tu hijo practique cada día esta forma tan beneficiosa de jugar.

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Mira cuánto aprende con este tipo de juegos

  • Imita conductas de los padres y otras personas de su entorno, por lo que aprende sobre relaciones, funciones, emociones y roles.
  • Desarrolla el control sobre su cuerpo, en la motricidad fina (al manipular objetos pequeños) y en la gruesa (al saltar, trepar, correr, etcétera).
  • Entrena la perseverancia, el ensayo y el error. Desarrolla su inteligencia.
  • Estimula su fantasía y creatividad.
  • Le ayuda a descubrir quién es, qué es lo que le gusta y lo que le va bien o mal (sus capacidades).
  • Aprende, en el contacto con otros niños, a aceptar el toma y daca, a buscar compromisos, a defender lo suyo, a pelearse... y a hacer las paces.
  • Elabora experiencias difíciles y adquiere control sobre sus emociones.

    Ya ves que jugar así es para el niño mucho más que una diversión. Es un medio que le ayuda a madurar, a asimilar, a entender y a sentirse feliz.

    Además, al jugar a diario al aire libre se estimulan sus defensas inmunológicas, protegiéndole frente al contagio de enfermedades. Así que… ¡al parque a jugar!

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