¡Mamá, eso no es justo!

¿Tu hijo se queja de todas las "injusticias" que cometes con él? Es algo típico de los 5 años. Ponte en su lugar y le entenderás mejor.

Tu hijo ya se va haciendo mayor y sabe razonar y exponer mejor sus argumentos, pero su análisis de las situaciones aún está muy sesgado hacia sus propios intereses. Todavía le cuesta ponerse en el lugar del otro, reflexionar sobre las consecuencias de sus actos o renunciar a sus deseos. Y como tiene orgullo y amor propio, se rebela contra lo que le parece injusto.

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Su punto de vista

A esta edad, para tu hijo, lo que es justo tiene unas características muy concretas: las cosas son buenas o malas, no existen interpretaciones posibles ni términos medios, y lo malo siempre lleva implícito un castigo. Cuanto mayor sea el daño, mayor castigo merece. Las circunstancias o la intencionalidad no tienen relevancia a la hora de juzgar.

Si ves las cosas desde esta perspectiva te costará menos entender por qué tu hija te acusó de ser injusta cuando la castigaste por romper el jarrón y te recordó que su hermano había roto tu taza favorita y ni le regañaste. Por supuesto, lo que tu peque no está teniendo en cuenta es que ella ha roto el jarrón al dar una patada a la mesa, mientras que a su hermano se le cayó la taza mientras ayudaba a recoger.

Otra situación que no acepta es que puedas cambiar de idea: le prometiste ir al parque, os entretuvisteis y ahora no os da tiempo.

Áyudale a reflexionar

La mejor forma de hacer reflexionar a los niños es a través de ejemplos y preguntas adaptados a su mundo y a su lenguaje. Así conseguirás que poco a poco empiece a entender que las cosas deben juzgarse en función de las circunstancias, que las personas no tienen por qué tener los mismos puntos de vista y que para poder ser justos con los demás hay que aprender a ponerse en su lugar.

Hazle consciente de los sentimientos y las consecuencias que sus actos provocan, no sólo en él (castigo, enfado…), sino también en los demás (tristeza, dolor, trabajo extra, gastos innecesarios...). Puedes decirle, por ejemplo: “¿Tú cómo te sentirías si...?” o “Imagina que otro niño te hiciese lo que le has hecho a Pablo, ¿qué pensarías? Que no es justo”.

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Argumentar sí, pero no en pleno enfado

Dialoga con él el porqué de las normas que le impones (evitar peligros, hacer la convivencia más fácil, etc.), qué ha provocado un castigo o un premio, cómo esperas que se comporte en determinadas circunstancias… Para que tu hijo aprenda a reflexionar debes darle argumentos razonados. Pero no lo hagas mientras está inmerso en una rabieta, en ese momento no te alargues en explicaciones que no entenderá y solo reforzarán su comportamiento a través de la atención. Espera a que esté calmado y su mente receptiva.

¡Qué útil!

En esta web encontraras diferentes cuentos con los que transmitir a tus hijos los valores más importantes, como el de la justicia: http://cuentosparadormir.com/valores/cuentos-de-justicia

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