¡Pero qué exigente es ahora!

Se enfada si no le atiendes al momento, te interrumpe, quiere hacer las cosas a su modo, pide que le compres algo y no acepta tu no... ¿Cómo lidiar con estas actitudes? 

Tu hijo a los 2 años no es egoísta, es egocéntrico: cree que todo gira a su alrededor y los demás están a su servicio y es incapaz de considerar que también tienen sentimientos, necesidades y deseos. Esto, unido al escaso control que aún tiene de sus emociones y al hecho de que está en plena reafirmación de su yo, le puede ocasionar más de un conflicto. Suerte que te tiene a ti para, con paciencia, cariño y firmeza, reconducirle en estas actitudes equivocadas.

El centro de atención

El niño busca serlo porque lo necesita, así se siente importante. Le es muy fácil conseguirlo porque ésta es la edad de las gracias, pero también puede buscar atención (si no la obtiene así) portándose mal. O la reclama cuando no podemos dársela ¿Qué hacer?

  • Cuando te pida atención para mostrarte o decirte algo, dásela.
  • Si te interrumpe cuando estás ocupada, dile “no te olvides y luego me lo dices”, así le enseñas a tener memoria y paciencia.
  • Si se porta mal, retírale la atención (pon cara de enfado).
  • Procura “pillarle” cuando se esté portando bien y elógialo.
  • Jugad a juegos en los que haya “turnos”: ahora tú, ahora yo.
  • Háblale de las emociones que él siente (estás triste, enfadado, contento... ), de las que pueden sentir los demás y de las tuyas.

    Afirmando su yo

    Por otra parte, tu hijo o hija a esta edad está en en pleno descubrimiento de su yo y autoafirmándose como persona. De ahí que quiera hacer las cosas “yo solito”, que se escape corriendo en el súper o que pase por la fase del “no quiero”, en la que se opone a todo lo que le pides. También tendrás que lidiar con él si es “pedigüeño” y no acepta que le niegues un capricho. Es fácil que empiece a coger rabietas (en el próximo número tendréis un informe sobre cómo actuar ante ellas). Necesitará que le orientes y le pongas límites para enseñarle a esperar, a ceder, a tener en cuenta a los demás y a aceptar la frustración. Piensa que son oportunidades para educarle y hazlo con mucho amor y paciencia.

    Una ayuda extra

    Aunque estas reacciones son normales a esta edad y le ayudan a aprender importantes lecciones, si veis que no mejora os interesará leer “El NO también ayuda a educar: cómo superar los momentos difíciles de los hijos y favorecer su educación y desarrollo”, de Mª Jesús Álava, Ed. La Esfera de los Libros. Es un clásico que no deja de reeditarse y lo tenéis en libro (17 €) y en e-book (4,90 €) .

    Muy curioso

    Una víctima de su mal humor, exigencia e impaciencia puede ser... ¡su muñeco mascota! Es muy bueno que los peques se desahoguen así, regañando a su muñeco, para sentirse menos culpables cuando saben que se han portado mal.

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