Le beneficia hablar en dos idiomas

¿Tu pareja y tú usáis lenguas distintas para hablar al niño? ¿O habéis decidido que le cuide alguien que tiene un idioma diferente? Hacéis bien. Favorecer su bilingüismo es muy beneficioso.

Nunca es demasiado pronto para aprender un nuevo idioma. De hecho, está demostrado que cuanto antes se empieza a hablar a un niño en dos lenguas, mayor es su facilidad para aprenderlas. ¿La razón? Muy sencilla: en los primeros años de la infancia se desarrollan determinadas zonas del cerebro fundamentales en el aprendizaje lingüístico.

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Pero, además, los niños en los que se favorece el bilingüismo desde que son bebés tienen un importante punto a su favor: los escáneres demuestran que su cerebro despliega menos actividad al realizar tareas, lo cual significa que trabaja con mayor eficacia. Como consecuencia, tienen más capacidad para concentrarse y dirigir su atención, porque desde pequeños están acostumbrados a pasar de un idioma a otro e ignorar las interferencias.

Dos modelos...

Cuando se habla de bebés que viven en entornos bilingües encontramos dos grandes modelos de aprendizaje. El primero es el que se da en las familias en las que cada padre tiene una lengua materna distinta. Es el modelo OPOL: One Parent, One Lenguage (un padre, un lenguaje).
Y el segundo, el que vive el niño cuando en su familia se habla un idioma (árabe, francés...) y fuera de casa, en la comunidad en la que vive y en la escuela, se emplea otro (castellano, catalán, gallego...). Es el modelo OSOL: One Situation, One Lenguage (una situación, un lenguaje).

...y dos aprendizajes

En el primer caso el niño crece con un bilingüismo simultáneo: desde la cuna, e incluso antes de que nazca, oye sonidos distintos procedentes de su madre y de su padre. El bebé percibe la musicalidad de la lengua y la asimila (sus balbuceos revelan el idioma en el que se cría). En el segundo caso el niño crece con un bilingüismo sucesivo: aprende el segundo idioma cuando entra en contacto con el mundo fuera de casa (la guardería, otros niños...).

En los primeros dos años de su vida, el niño es muy susceptible para el aprendizaje de los sonidos. El bilingüismo simultáneo es, por tanto, más rápido que el bilingüismo sucesivo. De todos modos, en los primeros seis años el pequeño es capaz de aprender con facilidad cualquier idioma, y asocia cada uno con uno de sus padres o con una situación. Cuanto antes empecéis con el bilingüismo, mejor para vuestro hijo. Aunque aún no hable, sí asimila los sonidos de cada idioma y se familiariza con ellos.

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Cómo los aprende

  • Es importante no mezclar los idiomas. Conviene que cada padre hable al niño en su lengua.
  • El pequeño bilingüe tarda más en soltarse a hablar porque tiene que asimilar dos sistemas a la vez. Es un retraso temporal.
  • Es importante no mezclar los idiomas. Conviene que cada padre hable al niño en su lengua.
  • Al principio el niño mezcla los dos idiomas, pero alrededor de los 3 años entiende que son dos lenguajes y que cada uno tiene su referencia. Entre los 4 y los 6 años el niño los distingue bien y los utiliza según el progenitor al que se dirija o la situación en la que esté. Los habla sin acento.

    ¡Qué interesante!

    El British Council School, Colegio Británico de Madrid, ha editado la “I Guía de bilingüismo infantil en castellano”, de Ana Halbach y Marlen van Vechen, filólogas y madres de niños bilingües. Con técnicas, recursos, juegos... Descárgala gratis en: www.britishcouncilschool.es

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