De jugar... a pelearse

Las peleas son una faceta más entre pequeños que conviven y que se ven obligados a compartirlo todo. ¿Cómo intervenir en sus conflictos? ¿Conviene separarlos o dejar que se las arreglen ellos solos?

Con 3 años está menos acentuado en los niños el afán de posesión, pero todavía se les hace difícil el ceder y compartir sus cosas. Éste es uno de los motivos que les lleva a pelearse. Otro es no ponerse de acuerdo en los roles que quiere desempeñar cada uno en el juego. Y en realidad, casi todos los niños pequeños se pelean continuamente por los motivos más insignificantes y esto no es agradable para los padres, que a veces acaban hartándose y perdiendo los nervios.

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¿Sirve para algo?

Sin embargo, esas trifulcas tan frecuentes cumplen una función positiva en el desarrollo de los pequeños: les sirven de entrenamiento para aprender a defenderse solos cuando salgan del núcleo familiar, les enseñan a competir, a salvaguardar su lugar en el grupo y a ir aceptando las pequeñas frustraciones. La familia, el colegio, el parque… son minisociedades en las que el niño pone en valor sus deseos e ideas y aprende a hacerlo cada vez de mejor modo: razonando, cediendo y pactando, no a tortas y empujones.

Enséñales a pactar

A menudo nuestros hijos nos piden que hagamos de “juez” en sus disputas. De hecho, a veces rivalizan para llamar nuestra atención. Pero al entrar en la discusión alentamos sus protestas y no les enseñamos a resolverla.
Tratad de manteneros al margen y estableced reglas para que sepan lo que esperáis de ellos: “Podéis enfadaros, pero no pegaros”.
Si los ánimos no se calman, podéis enviarlos a habitaciones separadas para que se tranquilicen.
Sed comprensivos con los dos: “Entiendo que te enfades porque te ha quitado tu juguete”. Y al otro: “Sé que se te olvidó pedirle permiso porque tenías muchas ganas de jugar”. Ambos han de sentirse comprendidos y escuchados. Así, sintiéndose aceptados, aumenta su autoestima y les resulta más fácil ser buenos el uno con el otro y hacer tratos.

¡Qué práctico!

Si la pelea es por utilizar un juguete, funciona muy bien el método del reloj: fijad tiempos cortos, de 5 minutos, y cuando suene será el turno del otro. Empleadlo también cuando los separéis: no podrán jugar ni hablarse hasta que el reloj suene.

Cómo mediar en sus disputas

• No intervengas salvo que haya riesgo de que se hagan daño. Dales la oportunidad de resolverlas solos, así descubrirán cosas de sí mismos y del otro.
• Entra en escena con una actitud apacible y serena. No emplees la fuerza física para separarlos, les estarías ofreciendo un mal modelo a imitar.
• No tomes partido por ninguno; deja que cada cual te cuente las cosas a su manera. Así aprenden a desahogarse con palabras en lugar de pasar a las manos.
• Recuérdales la regla principal: “Ya sabéis que podéis enfadaros, pero no pegaros”.

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