¡No para! ¿Es hiperactivo?

No siempre es fácil diagnosticar el síndrome de déficit de atención con (o sin) hiperactividad (TDAH). Conocer los síntomas ayuda a su temprana detección, importante para evitar que el problema se agrave.

Nos cuenta Isabel: “Mi hijo Marcos, 5 años, ha sido muy inquieto desde bebé. Se movía tanto que desplazaba su cuna del sitio y lloraba muchísimo.

Como era nuestro primer hijo, pensábamos que se trataba de algo típico de su edad. Con el segundo vimos la diferencia.

Marcos tiene problemas en el colegio, no trabaja y, muy a su pesar, no tiene amigos, porque se enzarza en peleas”.

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Éstos son los síntomas

La mayoría de los niños pequenos son movidos, pero hay una serie de síntomas que señalan a un posibe TDAH:
• Gran dificultad para estar sentado, tranquilo y concentrado.
• Dar la impresión de no escuchar ni oír los mensajes.
• No ser capaz de seguir indicaciones, terminar tareas, cumplir promesas o acuerdos.
• Toquetearlo todo, hablar mucho e interrumpir en situaciones de modo inapropiado.
• Conductas impulsivas: actuar (o decir) antes de pensar.
• Ser impaciente, no saber esperar su turno, ser exigente.
• Tener estados de ánimo muy cambiantes e imprevisibles.
• Frustrarse a la mínima.
• Torpeza y mala motricidad fina.
Hay tres síntomas claves: el déficit de atención, la impulsividad y la hiperactividad. También existe una forma sin la hiperactividad, el TDA, trastorno de déficit de atención.

Si tu hijo tiene casi todos estos síntomas durante más de 6 meses, conviene acudir a un psicólogo infantil.

¿Cómo hay que ayudarle?

Se hace de dos maneras: mediante terapia social y psicológica y con medicación.

La terapia consiste en enseñar a los padres cómo tratar al niño en casa (mira el recuadro). Y en un 90% de los casos se prescriben medicamentos que regulan la impulsividad, la hiperactividad y la desatención. Hay ciertos efectos secundarios, como disminución del apetito y somnolencia, pero el niño se siente más feliz.

Los varones sufren tres veces más este trastorno que las niñas. Con el tiempo, el niño o la niña aprenden a vivir con su forma de ser, que no sólo tiene inconvenientes.

El niño con TDAH es activo, entusiasta y capaz de grandes logros. Sólo hay que pensar en figuras como Beethoven, Churchill y Einstein.

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Pautas para casa

• Crea un entorno sereno y pobre en estímulos, reduciendo la cantidad de juguetes, ruidos, etcétera.
• Cuelga recordatorios en forma de pegatinas para las tareas diarias (levantarse, vestirse, desayunar...).
• Debido al retraso en la maduración cerebral, se comporta como un niño más pequeño. Quita 2 o 3 años a la edad de tu hijo y le darás un trato correspondiente a su edad emocional. Su hándicap –invisible– hay que
tenerlo en cuenta en cada momento.
• Pide a su maestra que le dé pocos deberes y prémiale con un rato de consola o videojuegos. Este tipo de juegos le estimulan a concentrarse.
• Ponle normas claras, pocas e invariables. Ha de saber a qué atenerse.

¡Qué interesante!

El TDAH es un trastorno neurobiológico, altamente hereditario (80%). Se trata de un mal funcionamiento de las neuronas de la corteza cerebral, la zona encargada de la atención, la concentración y el autocontrol.

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