¡Aumenta su autoestima!

La autoestima es en parte heredada, pero en ella también influye mucho la educación que el niño recibe en casa. Y los 5 años son una edad crucial en este sentido.

La base de la autoestima, es decir, de la sensación que cada persona tiene de su propio valor, empieza a formarse desde que el niño llega al mundo y comienza a percibirlo con sus sentidos. Si lo que encuentra es un ambiente de bienvenida y cariño, esa base será sólida y se convertirá en un buen punto de partida.

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Cuida tu influencia

Sin embargo, la autoestima propiamente dicha aparece una vez que el niño ha afianzado el sentido del “yo”, algo que ocurre en torno a los 5 años. A esta edad vuestro hijo ya empieza a tener una conciencia de sí mismo, que se forma a partir de los mensajes verbales y no verbales (palabras, gestos y actitudes) que recibe de su entorno y, sobre todo, de vosotros. Sus padres sois para él el “espejo psicológico” en el que se ve reflejado. Y como no tiene capacidad para cuestionar lo que el espejo psicológico le muestra, si lo que recibe son mensajes negativos (“eres malo,” “torpe” etc.), se autoevaluará con esas expresiones. Si le protegéis demasiado y le evitáis el esfuerzo y las frustraciones, desarrollará la actitud “no puedo”, “ayúdame”, etc. Pero si lo que oye son mensajes positivos (“tú puedes”, “confío en ti”), utilizará esas expresiones para evaluarse.

Así la favoreces

Hay una serie de actitudes que elevan la autoestima del niño:

  • Respeta su forma de ser. Si es tímido, por ejemplo, en vez de criticarle, dile algo como: “Ya sé que te cuesta saludar a esas personas; ven, lo haremos juntos’”. Acepta sus rasgos, son los que le hacen valioso por ser como es.
  • Evita sobreprotegerle. Si le pones todo en bandeja, el mensaje que recibe es que no confías en él. Déjale intentar solo (o con poca ayuda) tareas más difíciles: conseguirlas le dará confianza.
  • Corrígele de un modo positivo. Si molesta a otro niño, en vez de decirle “eres un pegón”, nombra la conducta que desapruebas: “no me gusta que pegues”.
  • Celebra sus victorias, pero de modo honesto. Si hace muchos dibujos en un santiamén sin prestar atención, no le elogies. Si hace uno con esfuerzo, felicítale.
  • Deja que te ayude. Le hará sentirse autónomo e importante.
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    Y lo más esencial, lo que engloba todo: edúcale con amor y comprensión. A veces te equivocarás con él; admítelo y discúlpate. La educación perfecta no existe.

    Si notas que el niño se quiere poco...

    Síntomas de baja autoestima
    Hay señales que te ayudarán a saberlo: muestra conductas problemáticas para atraer tu atención (agresividad, llantos, rabietas, etc.), tiene una gran necesidad de protagonismo y de aprobación exterior o, al contrario, una excesiva timidez y tendencia a encerrarse en sí mismo. A menudo emite mensajes negativos sobre sí mismo o sobre lo que hace. Además, tiene mucho miedo al fracaso y actitud dependiente.
    Cómo puedes ayudarle
    Elogia sus intentos por superar obstáculos, dale mucho cariño y grábale en vídeo cuando esté aprendiendo algo: si se lo muestras pasado un tiempo verá sus progresos.

    ¡Qué interesante!

    Una buena autoestima es la base de la felicidad. Los niños que la tienen son más alegres, afrontan con mayor optimismo los nuevos retos, aprenden con más facilidad y son más sanos y felices.

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