Toca hablar con la profe

El niño de 4 o 5 años vive inmerso en dos mundos, la familia y el colegio. Ambos son para él igual de importantes, por eso es esencial que en casa estéis informados de cómo le va en clase y viceversa.

Elena últimamente está muy rebelde en clase. No trabaja, no atiende y cuando le llaman la atención, contesta mal. Cuando su profesora lo comenta con la madre, se entera de que los padres acaban de divorciarse. De repente entiende el cambio en la conducta de la niña.

Formad un equipo

Para el tutor o la tutora de tu hijo es importante saber qué ocurre en su vida personal.

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Hay hechos vitales que impactan a un niño pequeño, como la muerte de un ser querido, el nacimiento de un nuevo bebé, un divorcio, etc.

Él aún no es capaz de expresar sus emociones, como el miedo, el desconcierto, la tristeza... Lo manifiesta mediante su conducta, como desobediencia, nerviosismo, llantos, protestas..., además de en sus dibujos y juegos. Por tanto, si ocurre algo impactante en la vida de tu hijo, cuéntalo en el colegio.

Pero también es bueno que informes a su profe de lo que cuenta en casa, como Eduardo, que va diciendo que nadie juega ya con él, o Laura, que de repente no quiere llevarse ningún juguete. Sobre todo cuando hay un cambio repentino, hay que estar alerta.

Son muchas las horas que el niño pasa en el cole, así que si su profesor y tú formáis un equipo, tu hijo se verá beneficiado.

Comunicación eficaz

Hay algunas pautas para evitar fricciones o malentendidos:

  • En caso de que tu hijo se queje de su profe, no emitas un juicio. Animarle a expresarse con un “no sé qué hay de cierto..., ¿qué crees tú?” facilita el diálogo, mientras que las frases de crítica le harán ponerse a la defensiva y dificultarán vuestro entendimiento.
  • Ten por seguro que tanto tú como sus profesores queréis lo mismo para el niño, su felicidad.
  • Acepta que su profe te cuente aspectos que desconocías de tu hijo, también cuando te resulten desagradables. Los niños pueden comportarse de modo muy distinto en clase y en casa. Y la convivencia con otros niños saca a la luz rasgos que tal vez tú ignoras. Su información es valiosa.
  • Acordad qué es lo que vais a hacer y cuándo evaluaréis de nuevo la situación. Y resume, antes de irte, lo que habéis hablado.
  • También es bueno que pases por el aula en periodos de calma y muestres tu interés. Hoy los profesores tienen una carga agotadora (la cuota de niños por aula es muy alta), así que cualquier comentario o gesto positivos serán siempre bienvenidos.
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    Y si se llevan mal, ¿qué puedes hacer?

    A veces ocurre que la profesora y el niño no se llevan bien. Ante sus quejas, mantén la calma y adopta una perspectiva a largo plazo.

    • Sé el defensor del niño ante ella. Contarle sus peculiaridades puede ayudarle a entenderle. Haz lo mismo con tu hijo: enumérale los aspectos positivos de las personas que se encargan de enseñarle en el cole.
    • Permite a tu hijo que se queje. Sentirse entendido por ti es para él una gran ayuda. No cambia la situación en sí, pero sí alivia su sensación de soledad y malestar.
    • Si ves que tu hijo realmente está infeliz y la situación no mejora, pide un cambio de clase o sopesa la posibilidad de buscar otro centro.

      ¡Qué práctico!

      Algunos niños se comportan de un modo muy distinto en casa y en el cole. Los profesores detectan aspectos que en casa no son visibles. Asimismo, el niño muestra conductas en casa que ellos desconocen. Por eso, informarse mutuamente es importante.

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