¡No nos deja salir sin él!

Te encanta notar que te quiere y te echa de menos, pero te agobia que llore desconsolado cada vez que su padre y tú os arregláis para salir. ¿Qué hacer?

El niño de esta edad tiene ya un esquema de lo familiar y ha establecido una firme noción de pertenencia. Es un motivo por el que le cuesta asimilar que sus padres podáis hacer planes sin él. Y como aún es poco habitual que salgáis juntos dejándole en casa, apenas ha tenido ocasión de acostumbrarse. Sin embargo, las separaciones breves son buenas para ti y para tu hijo, porque le hacen ser más autosuficiente.

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Tiene que aceptarlo

Si vuestro pequeño coge un berrinche cada vez que le dejáis, es un error que os marchéis a escondidas para ahorrarle el mal trago. Lo que debes hacer es reforzar su seguridad y enseñarle a encajar mejor las frustraciones. Hazlo así.

  • No le sobreprotejas. Tiene que comprobar que puede hacer las cosas por sí mismo.
  • No le consientas ni permitas que se salga siempre con la suya. Un “no” es un “no”, ayúdale a entender y aceptar los límites.
  • Deja que explore a sus anchas, sin transmitirle tus miedos.
  • Facilítale la relación con otras personas además de los familiares (dependientes de tiendas, vecinos, amigos vuestros…); cuantos más afectos haya en su vida, mayor será su seguridad y menor su resistencia a que salgáis sin él.

    Como esto requerirá un tiempo para que haga efecto, es importante que en el momento crítico de la llantina no cedáis a su chantaje. Si cancelaseis vuestro plan de salir le estaríais indicando que la próxima vez debe actuar igual.

    El momento de dejarle

    Ármate de valor y decisión. Y...

    • Mejor déjale con alguien que él conozca bien y en vuestra casa, rodeado de sus cosas.
    • La persona que le cuide debe seguir sus costumbres y horarios, con salvedades: ofrece a tu hijo alguna ventaja de estar sin vuestra “vigilancia estricta”, como ver un vídeo, acostarse un poco más tarde o comer algo que le gusta.
    • No alargues la despedida: dale un beso, dile cuándo volverás (no la hora, pues no lo entiende, sino lo que estará haciendo) y márchate con naturalidad.

      Si te sientes culpable no le ayudarás

      Hay parejas que se sienten mal al dejar al niño y eso el pequeño lo nota (en el tono de voz, los gestos, etc.). Analiza si es tu caso y trabaja tus emociones.

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      • Destierra el sentimiento de culpa. Tienes derecho a salir sin él y para el niño es bueno acostumbrarse a ello.
      • Corrige el sentimiento de omnipotencia que te lleva a creer que no hay nadie que pueda cuidarle tan bien como tú.
      • Vigila tus sentimientos ambivalentes (¡qué pena que se haga tan mayor!).
      • Elógiale cuando se atreva a separarse de ti, física y psicológicamente, y abrázale cuando regrese a tu lado.

        ¡Qué interesante!

        A los niños les encanta que sus padres se quieran, pero les cuesta aceptar que tengan una relación de pareja en la que ellos no participan. Lo entienden mejor cuando éstos se muestran cariñosos y cómplices y no reprimen las muestras de afecto en su presencia.

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