¿Dejo que me llame tonta?

Tu niño ya es capaz de expresar con palabras su enfado o su descontento contigo y cuando quiere oponerse a ti las utiliza para retarte. ¿Qué puedes hacer para que deje de actuar de esta manera?

Estaba con mi hija en el supermercado y cuando iba a pagar me pidió una golosina. Le contesté que no y, muy enfadada, me llamó tonta. ¡Me quedé sorprendida, nunca había actuado así!”. Seguro que te suena esta situación que cuenta Noelia, madre de una niña de 3 años.

Y es que la reacción de su hija es habitual a esta edad. Primero, porque el niño ya va conociendo las palabras de las emociones básicas como enfado, alegría, etc. y es capaz de utilizarlas para expresar su desacuerdo. Y segundo, porque este desacuerdo se convierte en algo frecuente ahora debido a su mayor autonomía.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

La mejor reacción

Esto en sí no es malo: disponer de más medios para expresar cómo se siente le ayuda a tener menos rabietas que, al fin y al cabo, no son más que la expresión corporal de su frustración.

Pero ¿cómo conviene reaccionar ante su actitud? Es cierto que, si en generaciones anteriores era impensable que un niño expresara ante los adultos lo que pensaba, hoy día el contacto entre padres e hijos es más cercano y aceptamos que tengan su propia opinión, contraria a la nuestra.

Además, si no le dejamos verbalizar lo que siente, ¿cómo va a conocerse a sí mismo?

Sin embargo, es esencial que le enseñemos qué puede y no puede hacer.

No aceptes insultos

Si te llama tonta o mala o te dice que no te quiere, mantente tranquila y no actúes igual: tu actitud le enseñará que sus palabras no te ofenden y le demostrará lo importante que es el respeto.

Eso sí, si utiliza otros términos más ofensivos déjale claro que no permites esas palabras (y evita usarlas tú).

Cuando se comporte mal, hazle saber que desapruebas su conducta, pero no a él.

Dile, por ejemplo, “no me gusta cómo te estás portando” en vez de decirle “eres malo” o “eres tonto”.

Ten en cuenta que el respeto hacia las personas lo aprende en casa a través del ejemplo que le dais.

Explícale qué siente

Una última pauta: pon palabras a sus sentimientos (“veo que estás enfadado conmigo porque querías…”) para que note que le comprendes.

Pero no cedas a su petición y dile por qué: “no voy a hacerlo porque...”. Y, sobre todo, recuerda siempre que, a pesar de este tipo de comentarios, tu hijo depende mucho de ti emocionalmente.

El placer de decir palabrotas

A esta edad el niño aprende fácilmente a decir palabras malsonantes. No entiende su significado, pero sí su efecto. Para atajar el problema...

Publicidad - Sigue leyendo debajo

• No prestes una atención excesiva a esas palabras ni por mucho tiempo.

• Explícale que esas palabras no se dicen. Muéstrale tu desaprobación.

• Enséñale una palabra inocente para su enfado o frustración. Y habitúate a utilizarla tú también.

• Dile que vaya al patio o a su cuarto para gritar la palabra lo más fuerte que pueda. Muchas veces esto basta para que deje de querer decirla.

¡Qué curioso!

Las frases del tipo “eres tonto” también suenan entre hermanos.

Los estudios demuestran que no es negativo, ya que si se les prohíbe mostrar su enfado aprenden a callarlo, pero juegan menos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo