Sus zapatos “de mayor”

Entre los 12 y los 18 meses tu pequeño empezará a andar, y lo hará mejor si cuenta con unos zapatos que se adapten a esta etapa. Te damos las pautas para elegirlos bien.

Seguro que a estas alturas tu pequeño se mueve de acá para allá gateando y ya empieza a ponerse de pie y, probablemente, a intentar dar sus primeros pasos apoyándose en los muebles o cogido de vuestras manos.

En casa podéis dejar que haga estas prácticas descalzo, algo que le beneficia, pero tendréis que comprarle sus primeros zapatos para andar cuando se empeñe en caminar por la calle.

En casa, descalzo

El pie humano está formado por 26 huesecillos, 33 articulaciones, 19 músculos y un centenar de tendones y ligamentos. Es un engranaje perfecto capaz de sostener el peso del cuerpo y facilitar su desplazamiento.

Pero no se perfecciona hasta que se modela el puente, cuando el niño tiene unos 4 años. Y para que esto ocurra el pequeño tiene que ejercitar el agarre de los pies al suelo.

De ahí que sea recomendable que dejes a tu niño andar descalzo por casa, aunque sea invierno, porque caminar sin zapatos favorece la formación del arco plantar.

No te preocupes, no cogerá frío (sus plantas están cubiertas por una gruesa capa de grasa que evita que se constipe). Pero si no estás tranquila, ponle unos calcetines con suela antideslizante, que evitarán también caídas.

Eso sí, cuando le compres sus primeros zapatos de calle, los de caminar, vigila que sean de calidad, porque un calzado mal diseñado puede afectar al desarrollo de sus pies y hacerle adoptar vicios posturales al andar.

El calzado para salir

Hay dos tipos de zapatos infantiles: los de pre-andante (para los que aún no caminan) y los de andante, que deben cumplir unos requisitos especiales:

• Han ser ligeros, flexibles para permitir que se flexionen los dedos (aunque lo bastante duros por detrás para sujetarle los tobillos y evitar que se le tuerzan y también por delante, para que si se pone de puntillas pueda mantener el equilibrio).

• Las suelas también han de ser flexibles, sin tacón elevado y con dibujo antideslizante para prevenir resbalones.

• Mejor con plantilla anatómica y contrafuertes en puntera y talón (que le sujeten el tobillo pero sin que sean muy altos, para que no le molesten).

• Hechos con materiales naturales y porosos (como piel, nobuk o lona), que permiten la transpiración y no le provocan rozaduras.

• Preferibles con cordones, velcro o cremallera en el empeine.

No son recomendables las botas tobilleras, ni las de goma, que dificultan la transpiración. Ni tampoco, claro, las chanclas.

Rechaza también zapatos heredados, que al estar deformados le provocarán vicios posturales.

¡Cómo le crece el pie!

Es muy importante que los zapatos se adecúen a su talla de pie, que no le queden ni holgados ni apretados, y que los vayas cambiando cuando aumente de número.

Como referencia, éste es el ritmo al que crecerá su pie:

• De 0 a15 meses: aumentará medio número cada 2 meses.

• De 15 a 24 meses: crecerá medio número cada 3 meses.

• De 24 a 36 meses: el pie le crecerá medio número cada 3 o 4 meses.

• De 36 meses a 4 años: aún necesitará unos zapatos nuevos cada año, si no antes, pues su talla aumentará medio número cada 4 o 5 meses.

¡Qué útil!

Al elegir sus zapatos (hazlo por la tarde, cuando el pie está dilatado), comprueba que cabe un dedo tuyo entre su talón y la parte posterior.

Míralo en los dos, no es raro tener un pie más grande que el otro.

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