Conciliación familiar, ¿de verdad se puede?

Las dificultades para compatibilizar vida familiar y laboral parten de un sistema que deja que la mujer asuma las cargas en el hogar, de las organizaciones empresariales que vinculan compromiso a horas de presentismo y de las trabas que nos ponemos nosotros mismos. El reto es de todos.

Por qué el verbo conciliar es el más difícil de conjugar? ¿Por qué, pese a las medidas legales y a los planes empresariales, mujeres y hombres sienten que la familia y la vida profesional son incompatibles? Según el estudio de la Fundación Pfizer Conciliación y Familia, un tercio de los trabajadores españoles tienen problemas para compatibilizar su vida familiar y laboral, especialmente los trabajadores por cuenta ajena de entre 35 y 49 años, con jornada partida, con estudios superiores y residentes en grandes ciudades.

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El valor del tiempo

Para Nieves Alarcón, vicepresidenta de la Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios Españoles, “hablar de conciliación sin hablar de racionalización de horarios no tiene sentido”. En el país del presentismo, calentar la silla parece tener más valor que cumplir objetivos: “Somos el país que más horas trabajamos y de los menos productivos de la Unión Europea. Por otro lado, nuestros niños empiezan a leer los primeros de la UE, tienen una jornada escolar larga y actividades extraescolares, pero el informe Pisa nos suspende”. ¿La solución? “Dar valor al tiempo, gestionarlo con eficacia, empezar y terminar siempre con puntualidad todas las actividades, y enseñar en todos los ámbitos que el tiempo es nuestro principal activo”, afirma la experta.

¿Medidas-trampa?

La mayoría de las medidas tomadas actualmente en el mundo laboral para favorecer la conciliación alejan a la mujer del mundo del trabajo, según muestra el II Estudio sobre la Situación de la Conciliación en España, elaborado por el Instituto Internacional de Ciencias Políticas. Las reducciones de jornada, las bajas maternales de mayor duración y las excedencias por cuidado de un familiar son solicitadas por mujeres en más del 90% de los casos, lo que “supone un alejamiento de la mujer del mundo laboral, perjudicándola a nivel social y económico y propiciando una desigualdad frente al nivel adquisitivo del que disfruta el sexo masculino”, concluye este mismo informe.

¿Cuál es la solución para poder conciliar?

Nuria Chinchilla, catedrática de la escuela de negocios IESE y directora del Centro Internacional Trabajo y Familia, lo resume así: “Hay que decir sí a estos derechos, pero tener libertad para ejercerlos y completarlos con otras medidas que posibiliten a los hombres y mujeres realizar su trabajo y sus responsabilidades familiares, como tener guarderías en los centros de trabajo y la posibilidad de teletrabajar algunos días a la semana”. Elena Gómez Pozuelo, directora de Womenalia, una red para mujeres profesionales, opina que la solución pasa por dar autonomía a la mujer y a la pareja en la distribución del tiempo: “No debemos juzgar lo que hace una mujer, cuándo y cómo debe regresar al trabajo, cuánto tiempo pasa con sus hijos o qué obligaciones quiere o no quiere asumir”.

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La rueda del hámster

Otra de las víctimas de la conciliación ha sido el ocio. “Ahora te sientes culpable si no haces nada y parece más responsable llenar nuestra agenda de compromisos relacionadas con el trabajo o de actividades programadas con la familia”, explica la psicóloga Lourdes Arteaga. Sin embargo, la creatividad y la innovación están directamente relacionados con este tiempo de ocio. Brigid Schulte, periodista del Washington Post, en su reciente libro Abrumados: trabajo, amor y juegos cuando nadie tiene tiempo, afirma que las buenas ideas que nos ayudan a progresar solo surgen cuando no estamos corriendo como locos en la rueda del hámster. En los descansos, cuando soñamos despiertos. Schulte concluye que los momentos de ocio creativo han desaparecido en la vorágine laboral y familiar y esto nos impide incluso organizar nuestra vida. Y éste no es un fenómeno solo femenino o de parejas con hijos. Schulte ha recopilado estudios que llegan a una conclusión sorprendente: hoy, hombres y mujeres pasan más tiempo con sus hijos que en los años sesenta y setenta, cuando las madres eran mayoritariamente amas de casa. Y, sin embargo, la sensación general es que no se pasa el tiempo suficiente con los niños. En ello influye el desarrollo de la tecnología y de los móviles, que impide la desconexión del trabajo y dificulta separar las distintas áreas de nuestra vida.

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Integración, el objetivo

Como dice Nuria Chinchilla, “la vida es una y no fragmentada, y el trabajo y la familia son dos ámbitos de desarrollo personal. Por eso yo siempre prefiero hablar de integración y no de conciliación”. Hay que cambiar el chip y empezar a asumir que este pleno desarrollo ya no significa trabajar menos horas, sino tener unos objetivos laborales y familiares de acuerdo a nuestra visión personal de la vida. En definitiva, concluye, “rediseñar el trabajo, reimaginar nuestras relaciones en el hogar y recuperar el valor del ocio”.

Factor crisis

“La crisis provoca un cierto miedo a ejercer derechos como la conciliación”, asegura la psicóloga Lourdes Arteaga. En estos tiempos precarios tenemos que demostrar que estamos más comprometidos con la empresa, y eso va en perjuicio de las fórmulas de trabajo flexible. Arteaga también opina que “en la parte positiva de la crisis, los padres que están en paro se involucran más, tienen que levantar al niño, llevarlo al cole, hacer la compra, la comida... Empiezan a entender las dificultades y el cansancio que todo esto supone y, aunque consigan trabajo, su compromiso familiar aumenta”.

La conciliación en cifras

- Un 30% de los españoles declaran tener serios problemas para conciliar, según el estudio de la Fundación Pfizer Conciliación y familia. - Un 69% de encuestados creen que es un problema que afecta más a las mujeres. - En cuanto a las tareas del hogar, el 60% de las mujeres las realizan solas, especialmente la limpieza, comida y compra, y un 16,6% las comparten con su pareja a partes iguales. Las mujeres trabajadoras dedican 4 horas al día al hogar y la familia. Un 47% de mujeres dicen que la maternidad ha afectado negativamente a su carrera profesional y un 40% han renunciado a un ascenso para cuidar de sus hijos.

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