¿Le fuerzo ante los retos?

Todos los padres dudamos alguna vez entre animar o frenar a nuestro hijo a la hora de enfrentarse a un obstáculo o de superar un miedo. A veces un empujoncito, aplicado con amor, puede ser beneficioso.

Marcos tiene casi 5 años y ya sabe montar en bici, pero no quiere que le quiten los ruedines.

Un día el padre decide quitárselos sin decírselo. Cuando Marcos coge la bici, percibe un cambio y empieza a irse de un lado a otro.

Su padre le sostiene el manillar y le ayuda a mantenerse recto. Al momento el niño recupera el equilibrio y grita al padre “¡Suelta, papi!”.

Va solo y su cara denota orgullo, mientras su papá le aplaude efusivamente.

Ánimo y comprensión

El padre de Marcos ha tomado esta decisión porque conoce a su hijo y sabe que no le asustan los cambios y los retos.

Sin embargo, hay niños que se resisten a los cambios porque los temen, y evitando esos nuevos pasos no tienen que enfrentarse al miedo.

El problema es que a veces, si se esquiva el miedo éste aumenta.

María, 4 años, teme a los truenos. Sus padres quieren ir de vacaciones a una zona montañosa donde los truenos son habituales.

Deciden explicar la situación a la niña, le leen un libro sobre el tema y juegan con ella a hacer truenos con tapas de las cacerolas.

La primera noche, ante el retumbar de los truenos, la niña se mete en la cama paterna asustada, pero poco a poco y gracias a estos juegos, lo va superando y todos acaban disfrutando de unas felices vacaciones familiares. De modo que la decisión de sus padres tiene un efecto positivo.

Según la dificultad

Al elegir si “empujar” un poco al niño o no para que logre un reto es buena idea valorar el punto en el que está, el punto al que queremos que llegue y el grado de dificultad que entraña para él; si es grande, quizá convenga esperar.

Por ejemplo, Marc y Elena son mellizos de 4 años. Marc tiene un problema de pronunciación y no se le entiende muy bien, pero su hermana suele traducir lo que él dice.

En clase esto evita muchos problemas, ya que Marc se frustra cuando no le entienden.

Así que el año siguiente, en lugar de dejar que los niños vayan a clases distintas y Marc se vea obligado a afrontar solo su dificultad, los padres piden que los pongan juntos.

Cuando mejore su habla gracias a las clases de logopedia a las que va, podrá afrontar este gran reto.

Algunas pautas importantes

Conviene tenerlas presentes antes de actuar, siempre velando por el bien del niño, para animarle sin forzarle.

  • Analizar hasta qué punto el niño está preparado para dar un determinado paso. Si está muy cerca, animarle es bueno.
  • Hablar con tu pareja sobre qué opina cada uno. Muchas veces el padre tiende a animar más al hijo, mientras que la madre tiende más a sobreprotegerle.
  • Considerar lo que es capaz de hacer él en comparación con otros de su edad. Quizá estemos pidiéndole mucho.

    ¡Qué útil!

    Aprovecha el tiempo que queda de buen tiempo para que tu hijo se divierta al aire libre y recuerda que es importante que se mueva mucho y que limites el tiempo que pasa frente a las pantallas (tele, ordenador, tableta...).

    Los estudios demuestran que los juegos activos, como correr, montar en triciclo o nadar, le obligan a afrontar retos y le ayudan a ser más atrevido para conseguir superar obstáculos.

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