Educar al niño para una buena sexualidad

A los cuatro años comienza el interés por el cuerpo de los demás, por el origen de los bebés... Si quieres que de adolescentes tengan conversaciones de sexo contigo evita los temas o palabras tabú, háblales siempre con naturalidad.

SU NUEVA CURIOSIDAD

Hacia los 4 años, tu hijo perderá algo de interés por explorar su propio cuerpo y aparecerá la curiosidad por el de los demás.

Además, en esta edad empieza también la época de las preguntas (por qué los niños tienen pene, de dónde vienen los bebés…), de mirar debajo de las faldas o de jugar a los médicos.

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Es importante que le des respuestas, pero siempre de forma sencilla y sin pasarte con la cantidad de información.

Haffner, en su libro “De los pañales a la primera cita. La educación sexual de los hijos de 0 a 12 años” (Editorial Alfaguara), cuenta una divertida anécdota en la que un niño le pregunta a su papá: “¿yo de dónde vengo?”.

Tras una exhaustiva explicación de su padre sobre la reproducción, el pequeño, perplejo, insiste: “Sí, pero Danny dice que viene de Cleveland. ¿Y yo?”.

Por eso, antes de responder asegúrate de qué es lo que tu hijo quiere saber. La norma es guiarse por lo que pregunta y responder solamente a eso, sin avanzar más; eso es lo que está preparado para escuchar y entender.

PENSANDO EN EL FUTURO

Seguro que cuando tu hijo sea adolescente, te gustará poder hablar con él sobre sexo sin pudor.

Para lograrlo tienes que empezar poniendo la primera piedra ahora. O, mejor dicho, evitando poner la primera piedra del muro del tabú.

Si conviertes su curiosidad y sus preguntas sobre sexo en algo incómodo, tu hijo interpretará que se trata de un tema que no forma parte de las conversaciones familiares y que no debe tratar delante de los padres.

Y cuando necesite respuestas acudirá a otras fuentes de información.

Por supuesto, de adolescente buscará muchas respuestas entre sus amigos o en internet, pero si tiene confianza para hablar en casa de sus dudas y preocupaciones tendrás la tranquilidad de saber que conoce vuestra perspectiva y está informado.

La mejor manera de evitar agrandar la ya de por sí natural barrera entre padres e hijos adolescentes es no crear temas tabú durante la infancia.

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