Evolución de la sexualidad en el niño

A los 2 o 3 años es normal que tu hijo empiece a interesarse por explorar su cuerpo. La mejor manera de ayudarle a sentirse bien consigo mismo es hablarle de forma natural.

¿Cuándo se inicia la sexualidad en las personas? La respuesta es que no hay edad; somos seres sexuados desde el principio.

Ya en las ecografías se observa que el feto varón tiene erecciones y éstas se repiten desde el nacimiento, igual que las secreciones vaginales en las niñas.

No debemos equiparar el concepto de sexualidad infantil con la sexualidad adulta, ya que son completamente distintas. Pero no podemos ignorar que los niños, desde que nacen, experimentan situaciones relacionadas con su sexualidad.

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Diferentes estímulos

La erección o la secreción vaginal del bebé son respuestas fisiológicas a muy diversos estímulos. Las áreas del cerebro aún no están muy diferenciadas, por eso factores de todo tipo pueden provocar estas reacciones: el llanto, un estornudo, la vejiga llena…

Por otro lado, los niños son exploradores natos y, como es lógico, su primer objeto de exploración es su propio cuerpo.

Al principio tu pequeño ni siquiera distingue qué forma parte de él y qué no, ya que la conciencia de uno mismo no se adquiere hasta aproximadamente los 15 meses de edad.

Al explorar su cuerpo, el bebé experimenta diferentes sensaciones; por ejemplo, llevarse el dedo a la boca puede resultarle tranquilizador. Y así es como descubre que manipular ciertas zonas le proporciona sensaciones agradables.

Con 2 o 3 años es normal que tu hijo empiece a tocarse los genitales de forma voluntaria con el objetivo de experimentar esa sensación agradable; la mayoría de las veces se trata de un mecanismo para consolarse o para aliviar la ansiedad.

Es una etapa normal y solo debes dar importancia al tema si la masturbación se realiza con excesiva frecuencia, ya que en este caso podría estar revelando un exceso de ansiedad que habría que solucionar encontrando el origen.

Hablar con naturalidad

Como ves, que tu hijo se interese por explorar su cuerpo y descubrir qué sensaciones le proporciona es lo más natural del mundo y no tiene nada de malo; por eso, permitirle hacerlo es la mejor manera de enseñarle a sentirse bien consigo mismo, a no tener miedo de sus reacciones y a no avergonzarse por ellas.

Aunque, como en cualquier otro ámbito de su educación, necesita que tú le guíes por el camino correcto.

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En este caso se trata sólo de explicarle que hay ciertas acciones que no tienen nada de malo, pero que forman parte del ámbito privado de cada persona y no se deben hacer delante de otros.

Dile que igual que para hacer pis o caca tiene que ir al cuarto de baño, para tocarse tampoco vale cualquier lugar; el aseo y el dormitorio son los sitios apropiados.

Un apunte importante: al hablar con tu hijo de este tema, aunque aún sea muy pequeño, ten en cuenta que a menudo el lenguaje es un indicador importante de esa naturalidad.

Si dices por ejemplo “tocarse ahí” en vez de “tocarse el pene/la vagina”, puede interpretar que se trata de una parte de su cuerpo que no quieres nombrar porque es vergonzosa.

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