¿Deberes para el verano?

En vacaciones conviene que tu hijo recuerde lo que ha aprendido en el curso, pero este repaso ha de ser divertido para que no se convierta en una obligación que acabe con la armonía familiar.

Todos los estudios lo confirman: si durante el verano el niño no repasa lo que ha aprendido en el curso, pierde parte de estos conocimientos.

Por ejemplo, si cuando llega junio tu hijo ya reconoce muchos números y en las vacaciones no ensayas con él, lo más probable es que en septiembre, al iniciar el nuevo curso, los haya olvidado.

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Por esta razón es importante repasar con él en estos meses, pero siempre hay que hacerlo en forma de juego para que esta actividad no se parezca a las tareas de clase y el niño la perciba como algo divertido. Aquí tienes algunas ideas.

Juegos en casa

Aprovecha la hora de la siesta para practicar actividades que le entretengan y le enseñen:

- Ofrécele un baúl con disfraces: ropa que ya no uses, accesorios... Disfrazarse es uno de los juegos preferidos de los niños y les enseña a representar distintos roles.

- Mirad juntos libros. El aprendizaje de la lectura en el cole se inicia a partir de los 5 años, pero seguro que en este curso ya han comenzado a trabajar con letras y sabe reconocer algunas.

Reserva un rato al día para leerle un cuento: le ayudará a fijar esas letras, aprenderá a prestar atención durante un rato, a ponerse en el lugar del otro... Y estrechará mucho vuestros lazos afectivos.

- Montad una tienda. Ayúdale a hacerla con cajas y recipientes de plástico en los que pueda meter, para “venderlos”, cuentos, garbanzos, cromos... Págale con billetes de papel. Practicará para formar conjuntos, intercambiar cosas por “dinero”...

En el viaje en coche

Además de ayudarle a refrescar conocimientos, estos juegos le harán más corto el viaje.

- Proponle que se fije en el paisaje y en los carteles. ¿Qué formas ve? ¿Cuántos colores diferentes encuentra? Anímale a que te diga cuál es el que más se repite.

- Jugad al veo-veo. Le enseña a fijarse y nombrar lo que observa. Ten en cuenta que a esta edad debes hacer el juego con cosas sencillas y que la pista para que adivine de qué se trata tiene que basarse en el color, no en la letra por la que comienzan (“veo, veo... una cosita de color verde”).

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Si estáis en la playa

- Dile que llene dos cubos de plástico, uno con poquita agua y otro con mucha. ¿Cuál pesa más? Sugiérele que vacíe un poco uno y llene otro para que pesen igual.

- Busca con él conchas y jugad a intercambiarlas entre vosotros: él te da las grandes y tú a él las pequeñas. De vez en cuando plantéale sencillos juegos de cálculo (“si yo tengo cuatro y te doy una, cuántas me quedan?).

Aunque aún no lo sepa responder, empezará a entender la idea.

- Haz con él un castillo de arena cerca de la orilla al que llegue el agua. Explícale qué va a pasar cuando se moje la arena, háblale de cómo sube y baja la marea...

Y en la montaña

Además de hacer juegos similares a los de la playa, pero con hojas y piedrecitas en lugar de conchas...

Enséñale las señales que dejan los animales en el bosque como piñas mordidas, plumas, caquitas...

Buscad madrigueras, jugad a adivinar a quién pertenecen y aprovecha para hablarle de estos animales: qué comen, qué sonidos hacen, cómo son...

Como verás, el verano ofrece muchas posibilidades para que tu hijo recuerde lo aprendido y lo aplique a su vida diaria. ¡Le encantará!

Si tiene que hacer tareas de repaso...

Además de los juegos que te recomendamos en el texto, puede que tu hijo tenga que hacer tareas de verano que el profesor le haya aconsejado o que quieras que esté un ratito al día sentado pintando, haciendo manualidades...

En este caso:

Buenas condiciones

- Elige un buen entorno para que lo haga, con luz natural y en el que tenga suficiente espacio. Una mesa en el patio o la terraza (siempre a la sombra) puede ser una buena opción.

- Establece un horario adecuado, como la primera hora de la mañana o el momento de la siesta. El tiempo no debe superar los 20 minutos o la media hora.

- No le mandes estas tareas como una obligación, sino como algo divertido. De lo contrario les cogerá manía y te costará mucho que se ponga a hacerlas.

¡Qué útil!

Aprovecha estos meses de buen tiempo para que tu hijo se divierta al aire libre y recuerda que es importante que se mueva mucho y que limites el tiempo que pasa frente a las pantallas (tele, ordenador, tableta...).

Los estudios demuestran que los juegos activos, como correr, montar en triciclo o nadar contribuyen a estimular su cerebro, al contrario de lo que hacen las actividades pasivas.

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