Aceptar al hermanito ¡no es fácil!

Al llegar el bebé, las cosas cambian muchísimo para el primogénito: se convierte en “mayor” y debe compartir a sus padres. ¡Y no es fácil! Así puedes ayudarle a superar los celos fraternos.

Es natural que al niño de esta edad le cueste aceptar la llegada de un bebé. Hasta ahora, él era el centro de atención, y de repente todos se fijan en el recién nacido, le dicen cosas, le llevan regalos...

Y lo más duro: papá y mamá se desviven por atender sus continuas demandas y tienen menos tiempo para él.

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El niño ha de aprender a compartir a sus padres y eso cuesta trabajo y tiempo. Hay algunos que expresan abiertamente su rechazo: “¿Por qué no se lo lleva la abuela?” o “¿Cuándo lo devolvemos?”.

Si le ocurre a vuestro hijo, explicadle que entendéis cómo se siente, pero que su hermano es parte de la familia y estáis seguros de que pronto aprenderá a quererle.

Celos del hermano: Tiempo de adaptación

Los celos son un sentimiento normal y positivo, siempre que el niño los viva dentro de unos límites razonables: indican que ha desarrollado el “apego” con sus padres y que ha establecido un fuerte vínculo familiar; por eso lo defiende cuando lo cree amenazado.

Para ayudar al niño a superarlos, conviene identificar las manifestaciones de celos típicas a esta edad:

  • Conductas llamativas. Llora por todo y se porta mal, especialmente si estáis ocupados con el bebé.
  • Retrocesos en el desarrollo. Vuelve a mojar la cama, pide el chupete, le cuesta dormirse...
  • Imita la conducta del bebé. Y pide iguales atenciones: que le cojas en brazos, le des el biberón...
  • Comportamientos agresivos. Suele disfrazarlos de bromas hacia su hermano: soplarle en la cara, pellizcarle, tirarle del pelo...
  • Celos tardíos. Al principio parece aceptar bien al peque, se esmera en ser bueno por miedo a perder el amor de sus papás, pero cuando éste empieza a gatear, muestra “pelusilla” y reacciones exageradas.

    Celos del hermano: Mimos para todos

    Si notáis que vuestro hijo tiene celos, dejad que desde el primer día se encargue de tareas sencillas con su hermano, como acercaros el chupete, limpiarle la boca tras la toma o empujar el cochecito durante el paseo.

    Así entenderá que sigue siendo importante y que tiene un papel en la familia.

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    ¡Y no adoptéis una fingida actitud de desapego hacia el bebé! Lo mejor es ser cariñosos con los dos y conceder al primogénito algún privilegio por ser el mayor.

    Además:

    • Pedid a las visitas que reparen también en él, no sólo en el bebé.
    • Mantened sus rituales preferidos (juegos en la bañera, el cuento de antes de dormir, etcétera).
    • Entended sus llamadas de atención: si se pone insoportable, pensad que no lo hace para fastidiar sino porque lo está pasando mal.
    • Recordadle las ventajas de ser “mayor”: quedarse a jugar con vosotros cuando el bebé se va a dormir, poder montar en el columpio... Si se siente feliz consigo mismo, será feliz con su hermano.

      Celos del hermano: ¿Y si le vemos pegarle?

      Puede ocurrir que alguna vez descubráis a vuestro hijo pegando, pellizcando o haciendo llorar al bebé. En ese caso:

      • Actuad con serenidad. Enfadaros por lo que ha hecho sólo acrecentará su sentimiento de culpa y aislamiento.
      • Pedidle que os ayude a ver qué le ocurre y a consolarle. Así le dais un papel activo y la posibilidad de redimirse.
      • Una vez pasado el percance, explicadle con tranquilidad que desaprobáis esa conducta y no debe repetirla nunca.

        ¿Lo sabías?

        Los cuentos infantiles son un buen recurso para ayudar a los niños a superar situaciones difíciles, como la llegada de un hermano y la aceptación de su nuevo lugar en la familia (sobre todo si era hijo único). Leedle historias que aludan a su situación y le ayuden a verla como algo normal. Mira este enlace: Cuentos que ayudan a superar los celos entre hermanos.

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