Enséñale así los colores

Hasta los 24 meses el niño no empieza a asociar cada color con su nombre. A partir de esa edad, tu hijo puede empezar a aprender que las cosas son azules, rojas... ¿Cómo animarle a conseguirlo?

María está en el salón cuando su hija Carmen, de 2 años, viene a enseñarle el dibujo que acaba de hacer: “¡Es un gato azul!” dice orgullosa mientras señala su garabato... de un intenso color rojo.

ASOCIAR COLOR Y NOMBRE

La confusión de Carmen es muy habitual: aunque su ojo está capacitado para distinguir unos tonos de otros desde varios meses antes, hasta los 2 o 3 años no empieza a asociar cada color con su nombre. Además, cada niño sigue su ritmo y muchos continúan confundiendo los colores con 4 años sin que ello indique un problema.
A muchos padres les extraña que en ocasiones su hijo pinte un sol verde o un perro amarillo. Pero no tienen de qué preocuparse: se debe simplemente a que a los 24 meses, en el niño se mezclan la fantasía y la realidad y pinta las cosas del color en el que se las imagina en ese momento o utiliza el que más le gusta. Con el tiempo irá empleando tonos más parecidos a los que tienen los objetos de verdad.

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Teniendo esto claro, es cierto que tú puedes favorecer su aprendizaje (al principio céntrate en los más básicos) de una manera muy divertida y sencilla. Te damos ideas.

JUEGOS EN CASA...

  • Compra post it grandes de colores (rojos, azules, amarillos, negros, verdes y blancos) y pégalos en distintos sitios. Juega con tu hijo a buscarlos: “A ver quién encuentra el papel rojo...” “Yo creo que el azul está por la cocina...”.
    • Dale varios objetos de distintos tonos (mejor que cada uno tenga un solo color) y anímale a jugar con ellos: “ahora vamos a juntar los azules” o “Yo me quedo con los rojos y tú con los verdes”.
      • Pon un papel grande en el suelo y anímale a pintar con témperas, ceras... Ve nombrando su color según se las das (“ésta es la amarilla”) y cuando las elija él, pregúntale qué color ha cogido. Si se equivoca, no le digas que lo ha hecho mal; un poco después, di tú la palabra correcta: poco a poco irá interiorizando los nombres.
        • Acostúmbrate a introducir los colores en vuestras conversaciones: “voy a poner en el pescado un poco de limón amarillo”, “te queda muy bien este abrigo rojo”... Y si un día no encuentras algo, dile que te ayude a buscarlo: “¿Sabes dónde he dejado mi bolso negro?”. Si lo encuentra, ganará confianza en sí mismo... y dará un paso más en su aprendizaje.

          ...Y EN EL EXTERIOR

          • Cuando salgáis, lleva siempre un libro de colorear y una caja de ceras. Te servirá para entretenerle durante las esperas (en el médico, en el restaurante...) y para animarle a ensayar con los colores.
            • En la calle veréis colores muy distintos. Aprovecha para ir señalándoselos (en los coches que pasan, la ropa de la gente, las flores...) y nombrándoselos.
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              • Otra idea es jugar al “veo veo” de colores. Le encantará.

                Si pones en práctica todas estas ideas en el día a día, seguro que tu hijo acabará convirtiéndose en todo un artista del color.

                LIBROS Y APPS QUE ENSEÑAN MUCHO

                • Colores, colores. De Kueta Pacovská. Un cuento-juego lleno de ventanitas, personajes curiosos... Editorial Kókinos. 16,90 €.
                  • Elmer y los colores. El original elefante Elmer protagoniza este cuento de cartón de David Mckee. Ed. Beascoa, 6,95 €.
                    • Colores. Curioso libro de tela, genial para que el niño lo maneje a su antojo. Ed. Susaeta (Colección Animales Amigos), 15,95 €.
                      • Music Color Lite. Una entretenida aplicación que combina imágenes de diferentes colores con melodías de música clásica. Es gratuita y está disponible para iPad y para iPhone.
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