Una alta exigencia puede estresarlos

El ritmo de vida tan acelerado de la sociedad actual y el empeño en que los niños sean autónomos muy pronto puede llegar a estresarlos mucho.

Los niños de hoy viven mayores niveles de estrés que los de antaño, y una de las principales razones es que actualmente se da mucha importancia al hecho de que logren cuanto antes una mayor autonomía e independencia. El problema es que la sociedad cambia y, aunque la biología infantil cambia también, lo hace a un ritmo mucho más lento. Como consecuencia, se produce un desajuste entre lo que exigimos a nuestros hijos y lo que son capaces de dar.

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Síntomas de estrés en el niño

Existen ciertas conductas del niño que indican que se siente estresado (aunque aún sea muy pequeño para ser consciente de ello). Si observas varios de estos comportamientos en tu hijo, busca las causas del estrés e intenta combatirlas:

  • Llanto muy frecuente y sin razón aparente.
    • Sueño intranquilo con muchos despertares durante la noche y/o con pesadillas.
      • Falta de apetito (o exceso).
        • Estado continuo de intranquilidad, hiperactividad y nerviosismo. O lo contrario: estado de apatía y de tristeza.
          • Enfados muy frecuentes, estado irritable, rabietas continuas y conductas destructivas.
            • Retrocesos en avances ya conseguidos (volver a hacerse pis, pedir el chupete, etc).
              • Tics y manos sudorosas.
                • Molestias psicosomáticas, como dolor de cabeza y estómago, vómitos, eczemas, etc...
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