Mi hijo va a todas partes con su mascota

Algunos niños no la tienen, pero para otros se trata de un amigo insustituible. Si tu hijo es de los que van con su mascota a todas partes, no te preocupes: esta “dependencia” sólo le reporta cosas buenas.

Una mascota es un instrumento que ayuda al niño a ser más independiente.

Por eso el pediatra y psiquiatra inglés D. W. Winnicot, el primero en estudiar este tema, le dio el nombre de “objeto transicional”, pues estimula al pequeño en el avance que supone pasar de la dependencia absoluta de sus padres a una creciente “autonomía”.

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Le consuela y le da fuerza

Seguro que ya has comprobado lo útil que es la mascota para tu hijo. Por ejemplo, no puede dejársela en casa cuando se va a dormir con los abuelos.

Es lógico: para él significa alivio, fuerza y consuelo, es el puente entre lo que le desconcierta o le asusta y su casa, que es el lugar en el que se siente más protegido.

Por eso, lejos de volverle vulnerable, le da el valor necesario para enfrentarse a los retos que supone hacerse más mayor.

Le aporta empatía

La mascota también juega su papel en el aprendizaje de las emociones y de la empatía: cuando tu hijo se siente triste, puede ver esa tristeza reflejada en su muñeco y así aprende a conocer mejor sus propios sentimientos.

Y cuando consuela a su amiguito de trapo, está poniendo en marcha estrategias que le sirven para consolarse a sí mismo y a la vez está practicando la empatía y el conocimiento de las emociones ajenas.

A todo esto se une que la mascota anima a tu pequeño a mostrar esos sentimientos que le cuesta exteriorizar.

Por ejemplo, si te dice que su osito tiene miedo al médico, puedes deducir que es él quien está experimentando esa emoción. Y tú, diciéndole cómo debe tratar a su peluche para que deje de asustarse, le estarás ayudando mucho a él.

En cuanto a la elección de la mascota, la mayoría de los niños prefieren que sea suave al tacto y de un tamaño mediano, para poder abrazarla y transportarla fácilmente.

Suele ser un muñeco con el que el pequeño ha convivido desde muy temprano. En cualquier caso, siempre hay que respetar su decisión: sólo el objeto elegido por el pequeño voluntariamente puede ejercer esas funciones tan relevantes que le ayudan a madurar.

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Manual de actuación ante extravíos

¿Te imaginas lo que supondría para tu pequeño perder su mascota? Aquí tienes unas claves para que no ocurra:

  • Cose en ella una etiqueta en la que aparezca vuestro teléfono.
    • Comprueba que tu hijo la lleva siempre que salgáis de los sitios.
      • Lávala a menudo. Si se acostumbra a ella sucia, la querrá siempre así, porque el olor conocido es una parte fundamental del consuelo que le brinda este amigo tan especial.
        • Si tuvieras la posibilidad, compra otra igual y ve cambiándoselas cada día, para que se desgasten de una manera similar. Así, si se le extravía una, contará con la otra.

          Cuentos que interesarán mucho a tu hijo si tiene una mascota: “Mi gato. Menuda mascota”, Ed. Combel (8,50 €), “Caillou: ¿dónde está el osito?”, Ed. Everest (6,50 €) y “Tento busca a su osito”, Ed. Edelvives (8,50 €).

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