Quiere dormir con nosotros

¿Vuestro hijo se levanta por las noches y se mete en vuestra cama? Averigua por qué lo hace y las posibles opciones para solventar esta situación.

El sueño nocturno consta de dos fases: la REM, en la que dormimos de forma ligera y movemos los ojos rápidamente debajo de los párpados, y la no-REM, en la que dormimos de manera muy profunda y no movemos los ojos.

Ambas fases se van alternando durante la noche y en el cambio de una a otra es cuando solemos despertarnos.

Podéis dejarle...

En el niño estas etapas son más cortas y se suceden con más rapidez, por lo que él se despierta más que los adultos: se ve solo y a oscuras en su cuarto y no puede volver a dormirse. Por eso corre hacia la cama de sus padres.

Ahora que sabéis por qué vuestro hijo se comporta así, toca el momento de buscar la mejor solución para todos. Si no os molesta y podéis seguir durmiendo sin problemas, permitidle este placer. Al estar con vosotros se sentirá más protegido y no le costará nada volver a coger el sueño, por lo que todos descansaréis bien.

...O buscar otra solución

Por el contrario, si su presencia os desvela, podéis probar estas otras soluciones. Ambas son completamente distintas, por lo que antes de practicarlas debéis reflexionar sobre cuál creéis que va a funcionar mejor con vuestro pequeño, para no agravar aún más sus dificultades para dormir.

  • La primera consiste en llevarle a su cuarto e intentar calmarle con palabras cariñosas y una actitud decidida, para que perciba que no tiene nada que temer y se convenza de que su lugar para dormir es su propia habitación. Si vuelve a levantarse tendréis que repetir exactamente la misma secuencia.
    • La segunda posibilidad es que coloquéis una camita al lado de la vuestra. Si no os cabe, podéis comprarle un saco acolchado como los que se llevan a las acampadas. En cualquier caso, no penséis que esta opción interferirá en su capacidad para dormirse solo, porque está estudiado que no es así. Los niños tienen muchas ganas de independizarse de sus padres, por lo que vuestro pequeño, en cuanto gane seguridad, tolerará mejor la soledad de su cuarto y él mismo os pedirá volver a dormir en él.

      Antes de acostarse necesita relax

      Vuestro pequeño llega a la noche nervioso debido al cansancio y a las experiencias que vive durante el día. Lo malo es que si se mete en la cama alterado, se despertará muchas veces por la noche.

      El quid para evitarlo radica en que desde una hora antes de acostarle, intentéis relajarle. ¿Cómo? Proponiéndole actividades reposadas en lugar de juegos movidos, dándole una cena con alimentos ricos en triptófano, que es un inductor del sueño (lechuga, huevos, leche...), siguiendo el ritual que explicamos en el reportaje “Hora de ir a dormir” y pidiéndole que con su lengua de trapo os cuente lo que ha hecho. Estas pautas le harán tener un sueño más profundo y continuado.

      ¡Qué práctico!

      El sueño de los pequeños va cambiando con el tiempo. Para saberlo todo sobre la forma de dormir de los niños de la edad del vuestro, os recomendamos: “El sueño del niño de dos a seis años: sin lágrimas”, de Elizabeth Pantley, Ed. Médici (26 €). En él encontraréis las herramientas necesarias para que vuestro hijo se acueste en su cama a la hora convenida y permanezca en ella hasta el día siguiente.

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