¡Adiós a los pañales, hola al orinal! ¿Crees que ha llegado el momento?

Su personalidad, su sexo, su ritmo intestinal, el orden que ocupa entre sus hermanos… Hay muchos factores que debes considerar para saber si tu hijo ya puede controlar los esfínteres.

El control de los esfínteres es uno de los avances más significativos en la evolución de tu hijo, pero su conquista no depende sólo de su madurez neurológica y emocional, sino también de circunstancias externas sobre las que el pequeño no puede ejercer ninguna influencia: el hecho de empezar a ir a la guardería, el haber estado enfermo, la llegada de otro niño a la familia...

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Aunque es cierto que puedes ayudarle en el aprendizaje, no existe un patrón unánime que garantice el éxito, por lo que es muy importante que respetes su ritmo y que prestes atención a sus señales para elegir el momento más adecuado.

No olvides que aprender a controlar la satisfacción de sus necesidades le supone un cambio radical en sus esquemas.

Valora su madurez

Aunque la mayoría de los niños suelen dejar de utilizar el pañal entre los 22 y los 30 meses, el control de los esfínteres no depende tanto de su edad como de su desarrollo madurativo y neurológico: unos niños son más precoces y otros algo más lentos, unos pueden prescindir pronto del pañal por la noche y otros tardan mucho en dejar de necesitarlo…

En cualquier caso, recuerda que hasta los 6 años se considera normal que el niño tenga escapes involuntarios, sobre todo por la noche (porque el sueño le impide despertarse para hacer pis) y en época de vacaciones (porque los cambios y las novedades en sus hábitos cotidianos le ponen nervioso).

Su sexo también influye

Según diferentes estudios y estadísticas, las niñas aprenden antes y con más facilidad a controlar los esfínteres.

Numerosas investigaciones sugieren que están más preparadas a nivel cortical y que son capaces de mantener más tiempo la atención en un mismo estímulo, mientras que los niños son más activos a nivel motor.

A ellas les resulta más sencillo reconocer si tienen ganas de ir al baño mientras hacen una actividad como pintar o recortar, que a ellos cuando están correteando o dando patadas al balón.

¿Tiene hermanos?

Los hermanos pequeños tienden a aprender más rápidamente que los primogénitos, porque para ellos, imitar a los mayores se convierte en un incentivo y en todo un reto.

Tanto si tu hijo es el mayor como si es hijo único, llévale a comprar ropa interior “como la de mamá o papá”: será un estímulo de lo más eficiente.

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