¿Qué hacer si tu hijo quiere ayudarte en la cocina?

Es lógico que le guste echarte una mano en la cocina. Con esta tarea se lo pasa bomba y a la vez, mejora su vocabulario, conoce otros alimentos, desarrolla su creatividad...

La cocina es un lugar de la casa que atrae mucho a los niños, porque está llena de “cacharritos” que ellos convertirían en juguetes y porque está envuelta en un halo de “prohibición” que ejerce de imán.

Es evidente que en la cocina hay muchos peligros para los peques, de los que debemos mantenerlos alejados, pero también hay objetos y alimentos que pueden ayudarnos a disfrutar con ellos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Con higiene y sin riesgos

Si quieres ver entusiasmado a tu hijo, proponle ser tu pinche. Ahora bien, antes de poneros manos a la obra, recuérdale estas normas:

  • Tiene que lavarse las manos y recogerse el pelo si lo lleva largo, para no contaminar los alimentos, y ponerse un delantal grande para no mancharse la ropa.
    • Debe situarse en un lugar lejos del fuego y sentarse en un taburete que le permita llegar a la encimera en una postura cómoda.
      • Tú eres la cocinera mayor y, por tanto, quien decide lo que puede y no puede hacer. Los cuchillos, el fuego y los aparatos eléctricos siempre serán misión tuya.

        Una receta fácil y rápida

        Una vez que estéis listos y le hayas aclarado bien las cosas, piensa en una receta en la que pueda colaborar sin complicaciones y que se haga en poco tiempo.

        Que obtengáis el resultado pronto es un detalle fundamental, porque a su edad aún existe riesgo de que su atención se disperse y en lugar de “cocinar”, se dedique a enredar y a toquetear donde no debe.

        Él puede realizar muchas tareas: extender las masas con un rodillo, separar y lavar las hojas de la lechuga, dar forma a las albóndigas, batir con el batidor manual, colocar los alimentos en bandejas...

        También puedes pedirle que unte un molde de aceite o de mantequilla con un pincelito y que espolvoree los alimentos con harina o los riegue con diferentes salsas.

        Todas estas actividades estimularán su creatividad, mejorarán su destreza manual y le familiarizarán con alimentos que desconocía, por lo que también le ayudarán a ampliar su vocabulario.

        Mientras cocináis, dile que lo más importante es que estáis haciendo algo juntos, al margen del resultado, pero a medida que éste vaya mejorando, celebra sus progresos con mucha alegría.

        Publicidad - Sigue leyendo debajo

        Tu entusiasmo es un empujón para alentarle a colaborar y para fortalecer su ego.

        Más integrado y mejor alimentado

        El hecho de que los niños cooperen en la cocina con sus padres para lograr un objetivo común es una nueva forma de comunicación con ellos, que hace que los pequeños se sientan útiles, responsables y, si cabe, aún más integrados en la familia.

        A esto se suma que muchos estudios psicológicos coinciden en que los niños que participan en la elaboración de sus menús (incluso en algo tan sencillo como sus meriendas), comen con más apetito.

        Ello se debe a que el contacto directo con los alimentos les ayuda a conocerlos mejor y a recelar menos de ellos. Además, descubrir cuánto trabajo conlleva elaborar los platos que les preparan sus mayores les incita a probarlos, aunque en un principio los rechazaran.

        ¡Qué prácticos!

        En estos libros encontrarás consejos y recetas muy sencillas para que tu pequeño y tú podáis cocinar juntos sin peligro y obteniendo unos deliciosos resultados: “Yo quiero ser chef. Cocinas del mundo”, Ed. Juventud (18 €); “Libro de cocina para niños”, Ed. Libro Divo (7,95 €); “Cocina con Tarta de Fresa deliciosos cupcakes”, Ed. Bruño (18 €) y “Cocinar con niños”, Ed. Desiderata Books (14,90 €).

        Publicidad - Sigue leyendo debajo