Mi hijo prefiere jugar con niños más pequeños

Incluso cuando hay niños de su edad, tu hijo prefiere jugar con los que son menores. ¿Lo hace porque de verdad disfruta con ellos o porque no se atreve a relacionarse con los que tienen sus mismos años?

El juego simbólico consiste en recrear situaciones de la vida cotidiana utilizando objetos habituales en ella y representando el papel de las personas más cercanas.

Esta actividad se vuelve más compleja desde los 3 o 4 años, ya que requiere el acuerdo de todos los participantes, un reto que no siempre es fácil afrontar.

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Sus posibles motivos

Observa a tu hijo mientras juega con otros niños, verás cómo vas descubriendo a qué se debe esa “manía” de juntarse con amigos menores. En la mayoría de las ocasiones está motivada por...

  • Falta de destrezas sociales. El juego compartido requiere unas habilidades “nuevas” para las que tu hijo puede no estar preparado. Irse con menores le es más cómodo, porque domina la situación.
    • Timidez. Si por su carácter retraído le resulta difícil relacionarse, evitará estas situaciones “complicadas” y buscará niños menores con los que le cueste menos jugar.
      • Espíritu “mandón”. No es extraño ver a niños de esta edad que “dirigen” a otros más pequeños porque así se sienten “líderes”.
        • Regresión. La llegada de un hermanito puede provocar la aparición de comportamientos propios de etapas anteriores. En este caso el niño cuida de los menores que él para representar lo que está viviendo en casa (lo hace inconscientemente, pero le ayuda a asimilarlo mejor). A través de este juego también busca agradar a sus padres y llamar su atención.

          Tu apoyo, fundamental

          Por lo general, esta tendencia a relacionarse con amigos más pequeños va desapareciendo con el tiempo, a medida que el niño madura.

          Sin embargo, si tu hijo se aburre pero sigue yendo con ellos porque no se atreve a juntarse con niños de su edad, facilítale los encuentros con éstos. En casa, invitándolos de uno en uno, y en el parque, acercándote con él a un grupo para preguntar a sus miembros si le dejan jugar. Que le digan que sí le dará fuerzas para superar a su dificultad.

          Su lugar en la familia puede empujarle a ello

          Buscar compañeros menores para sus juegos puede responder a la costumbre que tiene el niño de actuar dentro de su propia familia.

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          Los hermanos mayores están muy habituados a relacionarse con niños pequeños y por ello fuera de casa, muchas veces sin apenas darse cuenta, acaban jugando con niños menores que ellos, con los que entablan esa misma relación de superioridad que mantienen con sus hermanos.

          En otras ocasiones es el hermano mediano o el pequeño el que, cansado de acatar las órdenes del mayor, busca amistades sobre las que le resulte más sencillo imponerse y así termina jugando con niños que tienen unos años menos que él.

          ¡Qué curioso!

          La tendencia a jugar con niños más pequeños es más habitual en ellos que en ellas. Esto se debe a que las niñas adquieren antes las herramientas verbales que les permiten comunicarse. Además, tienen más facilidad para realizar juegos complejos.

          En cualquier caso, la personalidad del niño o de la niña determina en gran medida su forma de jugar y de relacionarse, por lo que hay excepciones.

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