Mi hijo llora cuando lo recojo de la guardería

Dejas a tu pequeño al cuidado de otra persona y cuando vuelves a buscarle y te ve, empieza a llorar desconsolado, en lugar de dedicarte una amplia sonrisa. ¿Por qué?

Lo que más desean los niños es estar con sus padres, pero esto no significa que necesariamente lo pasen mal en su ausencia.

Un pequeño de 2 años ya es capaz de tolerar un tiempo sin sus progenitores y además, ya empieza a interesarse por los otros niños. Su cuidadora se convierte en su persona de referencia durante unas horas y si es sensible a las necesidades del pequeño, éste estará bien cuidado. E igual ocurre en la escuela infantil: los profesionales sabrán cómo conseguir que se sienta a gusto.

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No quiere castigarte

Pero aun así, sea cual sea el caso de tu hijo, es normal que en ocasiones te eche de menos: cuando se pega con otro niño, cuando está cansado... Y en el momento de volver a verte, todas estas vivencias afloran y le hacen llorar.

No es un castigo, sino un modo de hacerte saber que te ha añorado.

Sé puntual y dale tiempo

Ahora que sabes por qué tu hijo se comporta así, te será más fácil afrontar vuestros reencuentros. Pero, de todas formas, recuerda:

  • Sé muy puntual al recogerle.
    • Dirígete primero a él y luego a su cuidadora. Si lo haces al revés puede sentir celos y llorará más.
      • Deja que dé rienda suelta a sus sentimientos. Lo necesita.
        • Tanto si se aleja de ti como si se queda a tu lado, espera a que se tranquilice sin hacer nada.
          • Una vez que se serene, pasa un tiempo con él antes de ponerte con tus tareas, distrayéndole con algo que le guste mucho. Verás cómo se le pasa el disgusto.

            A medida que tu hijo madure y pueda anticiparse a los hechos (vas a ir a buscarle), las despedidas y los reencuentros serán cada vez menos complicados.

            ¿Y si llora también durante tu ausencia?

            Es una señal evidente de que algo no va bien, pues tu hijo no se siente feliz.

            Si asiste a la escuela infantil y esta situación se sigue dando a lo largo de 15 o 20 días, puede que todavía no esté emocionalmente preparado para permanecer en un grupo. En este caso, si tu pareja y tú trabajáis, la solución ideal sería dejarle con una persona en casa, que se dedique sólo a atenderle.

            Si lo pasa mal con su cuidadora y, transcurridos unos días, continúa llorando cuando tú no estás, habla con ella para solventar las posibles causas, dale una semana más de margen y si tu hijo sigue sin sentirse bien a su lado, busca a otra.

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            ¡Qué curioso!

            Hay niños que dan la bienvenida a su madre llorando porque saben que el que ella vuelva significa que se van de la guardería, que dejan de estar con la abuela o que su cuidadora se marcha, y les resulta difícil tolerar el cambio de situación.

            Para evitar estos dramas, conviene que la persona que está con el niño le vaya anunciando, con 15 minutos de antelación, que mamá está a punto de llegar.

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