Cuando los niños quieren casarse con sus padres

En torno a los 5 años el niño pasa por una fase en la que desea casarse con su madre y la niña, con su padre. Es normal.

Desde los 3 años los niños ya saben a qué sexo pertenecen: el niño se identifica con el sexo masculino y se incluye en el bando del padre, igual que la niña lo hace con el sexo femenino y se siente parte integrante del grupo de su madre.

¡Vaya caos sentimental!

Al mismo tiempo, tanto el niño como la niña, por naturaleza, dirigen su deseo amoroso hacia el sexo contrario (el niño se “enamora” de la madre y la niña, del padre). Son el complejo de Edipo y el complejo de Electra, y en ambos casos el niño y la niña tienen que resolver un gran caos sentimental.

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El niño tiene que controlar los sentimientos de rabia hacia su padre, que le “usurpa” el amor de su madre. Y la niña tampoco lo tiene fácil: para conseguir el amor de su padre intenta imitar a su madre, lo que le hace sentir que la traiciona.

El complejo de Edipo y el de Electra son fases naturales, que se prolongan como mucho hasta los 6 años y que resultan imprescindibles para que el niño y la niña reafirmen su “yo” sexual.

La reacción de los padres

Aun así, los padres pueden ayudar a sus hijos a superarlos mejor.

Lo ideal es que la madre no dirija todos sus mimos exclusivamente hacia su hijo e igual debe hacer el padre con su hija. Así les hacen ver que ellos no son sus únicos destinos emocionales y los pequeños irán desplazando sus intereses hacia los niños y niñas de su edad.

Ver a sus padres unidos también les ayuda a resolver su conflicto. Así tienen más claro el lugar de cada uno en la familia y se ahorran el sentimiento de culpa que les crea su pensamiento mágico. Y es que los pequeños creen que por el simple hecho de desear casarse con su madre o con su padre, sus progenitores van a separarse.

Poco a poco los niños irán construyendo su identidad sexual y al acabar esta etapa entenderán que la manera de resolver su conflicto es plantearse “ser como papá, para poder casarse con una mujer similar a mamá, o ser como mamá, para poder encontrar un hombre muy parecido a papá”.

Curiosidad por el tema del sexo

Habréis observado que vuestro pequeño se muestra especialmente interesado en todo lo relativo a los genitales, a las diferencias físicas entre el hombre y la mujer, al nacimiento de los niños... Incluso a menudo os pregunta por qué os casasteis.

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Es bueno que contestéis a todas sus cuestiones con franqueza y sencillez, como lo haríais con cualquier otro tema, pero para no confundirle, recordad estos consejos:

❋ Adaptad vuestras respuestas a su nivel de comprensión. Si no, en vez de aclararle las cosas podéis confundirle más.

❋ No le deis más información de la que os pide ni os anticipéis a las preguntas que os hará en el futuro. ¿Para qué vais a hablarle sobre asuntos que él todavía no se ha cuestionado?

¡Qué interesante!

No es raro que un niño o una niña de esta edad se “enamoren” de su profesora o profesor. Y es positivo que sea así: ello indica que les atraen las conductas de otras personas dignas de admiración para ellos, no sólo las de sus padres, lo que les da la ocasión de aprender otros valores y comportamientos. Esto, a su vez, enriquece su personalidad, los sociabiliza y les hace tener una mente más receptiva.

Para entender mejor las reacciones y comportamientos de vuestro hijo os vendrá muy bien leer: “Comprendiendo a tu hijo de 4-5 años”, de Ed. Paidós (10 €).

Y para responder a sus preguntas sobre el amor y el sexo: “Preguntas al amor 5-8 años”, Ed. Loguez (9,65 €).

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