Enseña a tu hijo a respetar el medio ambiente

A los 4 años, tu hijo ya es lo bastante maduro para poder comprender la importancia de respetar y de proteger el medio ambiente. Enséñale a hacerlo de una manera lúdica y sencilla. Por su bien y por el de todos.

Para convertir a tu hijo en un niño ecologista, lo más efectivo es que a diario sigas unos hábitos coherentes con la protección del medio ambiente: él no tardará en imitarte.

Además, tu pequeño ya entiende las relaciones causa-efecto por lo que comprenderá enseguida por qué no debe dejar abierto el grifo mientras se lava los dientes (el agua se puede acabar) ni echar plásticos en el contenedor de los papeles (se impide el reciclado).

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La regla de las tres erres

Además, es fundamental que le enseñes la regla de las tres erres:

  • Reutilizar. Antes de tirar algo piensa en si le puedes dar algún otro uso. Pregunta a tu hijo qué podría hacer con los rollos gastados del papel higiénico, con los calcetines que ya no le valen o con las botellitas de zumo vacías. Seguro que crea adornos bonitos y juguetes de lo más originales.
    • Reducir. Hazle ver que puede ahorrar energía y materias primas si se ducha en vez de bañarse, si apaga la tele cuando no la ve y si dibuja los folios por ambas caras.
      • Reciclar. Tu pequeño comprenderá mejor qué es el reciclado si compras envases etiquetados como tales. Así verá que lo que habéis dejado en el contenedor ahora será algo “nuevo” otra vez.

        ¡Vamos andando!

        Acostúmbrate a ir andando o en transporte público a algunos sitios, en lugar de coger el coche por rutina para todo (es un buen ejemplo para tu hijo), y aprovecha vuestros ratitos en el parque y vuestras excursiones al campo para contarle que respetar la naturaleza y a los animales que viven en ella es cuidar al planeta Tierra.

        Despierta su interés por las flores y los insectos, pero no permitas que se los lleve a casa. Si le explicas que las flores se marchitarán y los bichitos acabarán muriéndose, no te pondrá ninguna pega.

        Al llegar a casa, proponle que dibuje lo que ha visto y cuelga su “obra de arte” de la pared. Así podrá disfrutar de la naturaleza en su habitación, pero sin dañarla.

        En el súper, continúan las lecciones

        El momento de hacer la compra es otra buena ocasión para enseñar a tu hijo más reglas medioambientales.

        Explícale, por ejemplo, que intentas comprar alimentos locales y de temporada para evitar la contaminación y el calentamiento que implica un transporte lejano, que adquieres productos sin muchos envoltorios para ahorrar plástico y cartón y que te llevas tus bolsas reutilizables al supermercado por el mismo motivo.

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        Además de aprender muchas cosas, se lo pasará genial pesando vuestras frutas y verduras y ayudándote a llevar alguna bolsa que no vaya demasiado llena. ¿Qué tal si una vez que lleguéis a casa os entretenéis confeccionando bolsones de tela con retales y ropa vieja?

        ¡Qué interesante!

        Cuidar de su propia planta ayudará a tu hijo a entender el ciclo de la vida. Elige semillas que germinen pronto, como alubias, guisantes, etc., plantadlas en macetas “reutilizadas” (vasos de yogur), regadlas de noche (es cuando menos agua se precisa porque apenas hay evaporación) y abonadlas con mondas de frutas machacadas.

        Debe encargarse él de cuidarla, tú sólo dile cómo hacerlo.

        Te proponemos dos títulos muy entretenidos para hacer trabajos manuales con tu pequeño, reciclando objetos y materiales que tengáis por casa: “Manufacturas”, Ed. Combel, (12,90 €) y “Crear y reciclar: manualidades fáciles y creativas para niños”, de Cristina Camarena, Ed. B de Blok (10 €).

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