Cuándo hay que corregir al niño y por qué corregirle

Educar en valores no se hace en un día: requiere coherencia (no variar los criterios), consistencia (el sí es sí y el no es no) y persistencia (no claudicar). Corrige al niño cuando sea necesario.

Si se porta mal y no obedece

Para corregirle de forma eficaz sirven la pausa obligada (llevarle a otro cuarto y dejarle un minuto por cada año de edad) y la retención de privilegios (“hoy no tendrás premio porque has pegado a tu amiga Elena”).

Si te interrumpe constantemente...

...y se pone pesado para que le hagas caso. Al corregirle le das a entender que también tú tienes necesidades y que son tan importantes como las suyas.

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Si adopta una actitud exigente

Cuando no le permites pedir las cosas con tono y actitud imperiosa le enseñas que todas las personas merecen el mismo respeto.

Si no cumple con sus tareas...

...o se muestra insolidario, egoísta y comodón. Así le muestras los derechos del otro y le enseñas a asumir su responsabilidad.

Si invade terreno de los demás

La agenda de mamá, el armario de las galletas y el mando de la televisión... no son de su propiedad y debe respetarlos.

Si se vuelve destructivo

Hay que hacerle ver que es natural sentir enfado o rabia, pero que no puede expresar lo que siente de forma agresiva.

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