Los padres en el aprendizaje de un idioma

Después de las clases, el aprendizaje debe continuar en casa. Por eso es tan importante que los padres se involucren, proponiendo a sus hijos actividades lúdicas que les hagan mejorar en la adquisición de la nueva lengua.

La pronunciación, perfecta

Empezar con el segundo idioma a una edad muy temprana tiene una ventaja evidente: una mayor facilidad para conseguir una buena pronunciación. Por eso, los niños sólo deben empezar a escribir en inglés cuando lo han estado escuchando durante mucho tiempo antes. Si aprenden leyendo el resultado será que tendrán más problemas para pronunciar bien.

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Nicola Hardy, directora de Diverbo Kids & Teens nos lo explica: “Nuestros niños aprenden a pronunciar como nativos desde pequeños gracias a los métodos naturales que empleamos para enseñarles, que se basan en diálogos contextualizados, en asociar sonidos con palabras”.

Pero, ¿qué palabras aprenden al principio? Las que les salen de forma espontánea. Las estructuras que ayudan a comunicar qué queremos, necesitamos o sentimos son las más importantes: un niño empieza a controlar algo de inglés desde el momento en que sabe decir “tengo sed” o “quiero pan”. Es decir, cuando aprende a pedir y a expresar emociones, algo mucho más importante que conocer los colores o las frutas.

Contagiarle el interés

Una vez en casa, el papel de los progenitores sigue siendo esencial. Hay que contagiar al niño el gusto por el idioma. Y lo bueno del inglés radica en que es mucho más sencillo que otros idiomas: los verbos apenas se conjugan, no se declina, la sintaxis es muy sencilla, tiene pocos tiempos y modos verbales y lo mejor de todo, no existe concordancia de género entre los nombres y los adjetivos.

En cualquier caso, “los padres han de ser vehículos emocionales del inglés. Si al papá le gustan las motos y a la mamá la informática, sabrán transmitir su afición a su pequeño. Pues lo mismo han de hacer con el idioma”, reflexiona Natalia Perarnau.

“Una técnica que funciona muy bien es hacer preguntas en la lengua materna y a continuación repetirlas en inglés. Si hay reacción se introduce una nueva pregunta. De este modo los niños aprenden mucho y se lo pasan genial por la interacción con los padres”, propone Nicola Hardy.

Por último, una buena idea para que los niños se familiaricen con la pronunciación y las estructuras del inglés es ponerles en la televisión programas en los que se hable en este idioma todos los días durante un ratito. Y en este sentido, optar por series de dibujos animados que traten temas y problemas cotidianos para el pequeño puede resultar muy eficaz.

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¡Cuántas ventajas!

Los beneficios de que tu hijo se inicie cuanto antes en el aprendizaje de un segundo idioma los resume perfectamente el doctor Pedrosa: “Estos niños tienen más estímulos, les cuesta menos relacionarse con los demás, son más creativos y resolutivos y tienen más capacidad de concentración”. ¿Necesitas más razones para apuntar a tu pequeño a un centro de idiomas? So, let´s go.

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