Queridos Reyes Magos, quiero...

 Él se siente mayor y ya sabe lo que quiere pedir (quizá no coincida con lo que tú opinas). Aquí tienes algunos consejos para acertar.

No te quepa la menor duda, a partir de los 3 años tu hijo ya tiene claro qué quiere pedir a Papá Noel o a los Reyes Magos. Sin embargo, la responsabilidad de los papás es dirigirles cariñosamente hacia aquellos juguetes que mejor les van por edad y destreza. Aquí tienes algunos consejos.

Aunque para ti siga siendo un niño pequeño, a partir de los tres años, tu hijo ya no se ve como tal. Va al cole, tiene su grupo de amigos, debe respetar unos horarios y unas pautas educativas, tiene unas obligaciones, su entorno ha cambiado totalmente y se siente mayor.

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Ahora le interesa muchísimo el mundo de los adultos, por eso le encanta imitar las actividades de las personas que le rodean. Esto le ayuda a acercarse a ese mundo y le hace estar más resuelto a la hora de enfrentarse a situaciones que le intimidan (como por ejemplo jugar a médicos, a veterinarios o a profes) o que le agradan, pero que le prohíben (el maquillaje de mamá, el coche de papá, pasear al bebé, etc.).

El juego simbólico

Tu hijo va a dejar de lado el juego manipulativo y exploratorio propio de los dos primeros años y se va a adentrar en el juego simbólico o imaginativo (entre los 3 y los 5 años).

A estas edades, tan importante como el juguete es el envoltorio: una caja puede ser un volquete o un barco o cualquier cosa (no la tires hasta que él te lo diga). Este juego de fantasía ayuda al niño a enfrentarse a sus emociones, a vencer sus conflictos. Dar vida a un envase o a una muñeca le aporta estabilidad emocional y lo más probable es que, en esos momento ya no tenecesite para jugar (aunque siempre serás bien recibido).

El juego libre refuerza la autoestima del niño y le permite comprobar los límites de sus propias capacidades. Además le anima a superarse. Le encantarán muñecas, peluches o mascotas que fomenten su afectividad y su sentido de la responsabilidad; escenarios que permitan desarrollar su imaginación; montajes y puzzles que estimulen su creatividad, su habilidad manual y su orientación espacio-temporal.

Movimiento imparable

En esta fase de su desarrollo, el niño ejercita el equilibrio y domina el movimiento, triciclos, bicicletas y todos los juguetes que supongan ejercicio físico serán muy de su agrado, tanto por la actividad que suponen como porque la mayoría implican jugar al aire libre. El niño ahora necesita espacios grandes y abiertos para desarrollar todo su potencial... si no quieres que tu hogar soporte su energía incontrolable.

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Inicia el juego social

A estas edades el juego tiene también un componente de sociabilidad que permite a los niños interactuar con otros pequeños de su edad, compartir actividades y aumentar su círculo social.

Es el momento de iniciarse en el juego de reglas. Los juguetes que requieren un compañero, son muy positivos, ya que ayudan al niño a tener paciencia, a respetar los límites y al otro jugador, enseñan a colaborar y sobre todo contribuyen a aumentar la toleracia a la frustración (ganar es aleatorio, no está garantizado). Salvo que haya grandes diferencias de opiniones y disputas entre ellos, es mejor que los adultos no intervengan. Resolver estos conflictos es también una forma de madurar jugando.

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