Las razones por las que a los niños les gusta tanto poner el Belén

En Navidad, en casi todos los hogares de nuestro país se pone el belén. Es una costumbre entrañable, llena de significado religioso y emocional, que a los pequeños les encanta y les hace mucho bien. Veamos por qué.

poner el Belén
Getty Images

Belén es una palabra hebrea que significa “casa del pan”. Fue en este pueblo de Palestina donde nació Jesús. Los Reyes Magos, que no eran reyes sino unos sabios orientales, llegaron a Belén siguiendo a una estrella para ofrecer regalos al recién nacido, por ser hijo de Dios. Estos acontecimientos los representamos en el belén con figuritas de madera, de arcilla, de tela... Y entusiasma a los niños.

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Sentimientos positivos

Esto se debe a que los pequeños tienen dos temores básicos: a la privación física y a la privación emocional. El hambre es la forma fundamental de la primera carencia y el abandono, de la segunda. Las reuniones familiares provistas de abundante comida combaten sus mayores ansiedades a nivel real y simbólico. Las comilonas les dan seguridad, pues les transmiten la sensación de que nunca pasarán hambre. Y verse con las personas que más los quieren hace que se sientan protegidos frente al abandono. Por eso las fiestas navideñas resultan tranquilizadoras para los pequeños, porque eliminan sus miedos más arraigados.

A esto se une que todos los años celebramos la Navidad en diciembre y este ritmo cíclico aporta seguridad a los pequeños, que todavía no tienen una visión global de la vida.

Además, al repetir estos rituales de generación en generación sentimos una grata sensación de continuidad. Por eso la mayoría de los adultos guardamos un buen recuerdo de la Navidad, porque aunque la familia lo estuviera pasando mal, esos días eran realmente mágicos.

Una forma de expresión

Deja que tu hijo se ponga a jugar con las figuritas del belén o que lo decore con “obras” suyas. El juego le ayudará a entender la historia que está representando y a hacerla suya.

Así lo demuestra Miguel, que un día escondió al niño Jesús detrás de la mula. Cuando su madre le preguntó por qué lo había hecho, respondió que lo hizo porque Jesús no había cumplido su petición. Ocultarle fue su manera de expresar su decepción.

Ya ves que celebrar la Navidad con los niños es una experiencia muy entrañable, que satisface necesidades a menudo inconscientes.

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El origen de las tradiciones más arraigadas

¿De dónde vienen las tradiciones de poner el belén y el árbol en los hogares?
EL BELÉN. San Francisco de Asís, en el año 1223, tuvo la iniciativa de representar el nacimiento del Niño Jesús utilizando personas y animales de verdad. La idea se convirtió en una costumbre en la Iglesia, que luego pasó a las casas particulares.

EL ÁRBOL. Antiguamente, en el norte de Europa se celebraba el nacimiento de Frey, dios del sol, adornando un pino. Con posterioridad se tomó la idea del árbol, símbolo de la vida, para celebrar el cambio de año. Se cree que el primer árbol de Navidad se colocó en Alemania en 1605. En España, el primero se puso en Madrid, en 1870.

¡Qué práctico!
Si tu hijo te pregunta quién fue Jesús, cuéntale simplemente que fue alguien que vivió hace mucho tiempo, pero que era tan bueno que le seguimos recordando hoy en día. Dile también que los Reyes Magos le llevaron regalos cuando nació porque sabían que iba a ser un buen ejemplo para todo el mundo. Así te comprenderá sin dificultad y despertarás su interés por conocerle más.

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