Mi hijo quiere volver a ser pequeño

De un día para otro tu hijo se niega a comer solo, reclama el chupete... ¡Pero si esto ya lo había superado! ¿Qué le pasa?

Es muy común que los niños de entre 2 y 4 años sufran regresiones, es decir, que durante un tiempo adopten comportamientos propios de etapas anteriores, que ya tenían superados.

Las regresiones suelen coincidir con cambios significativos en su entorno: el nacimiento de un hermanito, el inicio en el colegio...

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Así debes tratarle

En esos momentos críticos los niños se sienten inseguros y hacen lo posible por regresar a épocas en las que vivían más confiados. Por eso vuelven a hablar con “lengua de trapo”, reclaman el chupete y el biberón, insisten en dormir con sus padres...

Si tu hijo está pasando por una regresión, necesita que le eches una mano para sentirse más seguro:

  • Jamás le ridiculices. Se pondrá triste y le será más difícil superarse.
    • No te enfades. Si percibe tu desaprobación se sentirá más inseguro aún y seguirá adoptando esos comportamientos que debe abandonar.
      • Háblale mucho. Explícale por qué debe cambiar y lo orgullosa que estabas de él cuando dormía solo.
        • Pacta con él. Si quiere beberse la leche en el biberón, dile que puede tomarse la mitad en el bibe y la otra mitad en el vaso. Así se sentirá comprendido y a la vez empujado por ti.

          Él no sabe qué le pasa

          Para que tu hijo vuelva a comportarse como un niño de su edad es muy importante que evites responsabilizarle de lo que está haciendo. Él no sabe qué le pasa, ni cómo lo puede cambiar y tampoco quiere hacerte daño.

          Por eso debes evitar decirle frases como “¡qué harta estoy de darte de comer!”. Él aún no tiene el autocontrol necesario para decidir que a partir de este momento va a volver a ser “mayor”. Así que ármate de paciencia, celebra con alegría los comportamientos que adopta que sí son acordes con su edad y repítete mucho que esta etapa pasará.

          ¡Ya ha mojado la cama otra vez!

          La regresión que más desanima a los padres es que su hijo vuelva a mojar la cama por la noche. No hay que desesperarse. En este caso concreto, es posible que el pequeño se haga pis de nuevo no sólo por lo inseguro que se siente, sino porque su aprendizaje del control de esfínteres no estaba afianzado, así que no pasa nada si durante unos días vuelve a dormir con pañal. Ponérselo no le hace olvidar lo que ya tenía aprendido, sino que le da la seguridad que necesita para, con un poco de tiempo, poder prescindir de él otra vez.

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          ¡Qué curioso!

          Hay ocasiones en las que las regresiones no se producen por una circunstancia concreta, sino por la interacción que tiene el niño con las personas que le cuidan. Es posible que a alguien de su entorno cercano le haga gracia alguna conducta “de bebé” que adopta el pequeño y éste, llevado por sus ganas de llamar la atención, la repita. Por el bien del niño, hay que evitar esta forma de funcionar.

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