¿Por qué al niño le gusta destrozar las cosas?

En torno al año, tu hijo puede empezar a tirar las cosas, a romperlas, a destrozarlas.No te agobies por la faceta “destrozona” de tu hijo, pero guíale para que su actitud vaya siendo cada vez más constructiva.

Tu hijo destroza todo lo que cae en sus manos: arruga las hojas de sus cuentos, tira sus muñecos al suelo, abre sus coches para ver cómo son por dentro, derriba las torres que le ayudas a levantar...

Por mucho que te extrañen sus reacciones, son normales a su edad, y gracias a ellas conoce mejor el mundo que le rodea. Cuando lanza un juguete, tú sólo te centras en que ha roto algo más, pero él observa cómo reacciona ese objeto: si tarda en llegar al suelo o lo hace enseguida, si suena, si rebota, si se hace añicos...

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Como cualquier científico, no obtiene sus conclusiones con una sola prueba y por eso repite la acción una y otra vez... ¡y con juguetes distintos! De esta manera descubre que unos son blandos y otros duros, que unos pesan más que otros, que algunos son “demasiado” delicados...

Cada vez que tu pequeño experimenta “a lo bruto” recibe una información muy valiosa para sus aprendizajes.

Destruir le es más fácil

Tal vez te preguntes por qué no puede experimentar siendo constructivo en lugar de destructivo. La respuesta es muy sencilla: le falta habilidad.

Ahora mismo su destreza manual es muy limitada y le resulta mucho más sencillo deshacer que hacer. No obstante, tú puedes ayudarle a mejorar el manejo de sus manos.

  • Para empezar, ofrécele juguetes que favorezcan el desarrollo de la motricidad fina: juegos de apilar, cajas con la tapa troquelada para meter y sacar figuras por los agujeros, tableros de actividades, muñecos a los que pueda vestir y desnudar...
    • Y como segunda pauta, siéntate con él para enseñarle a manejarlos. No creas que por comprarle un juego de construcción va a empezar a hacer torres en lugar de tirar las piezas por los aires, porque no va a ser así: es necesario que le enseñes a construir (y a pasar despacito las hojas de los cuentos, y a meter las fichas por las ranuras correspondientes...) y que refuerces su comportamiento positivo con mensajes de felicitación y entusiasmo. Poco a poco irá siendo más cuidadoso con todo.

      Hay actividades y objetos "prohibidos"

      Además de observar qué pasa con su juguete cuando lo lanza, lo golpea o lo rompe, tu hijo también se fija en la reacción que su comportamiento provoca en su padre y en ti. Por eso, aunque debes dejar que experimente “a su modo”, también es el momento de mostrarle que no todo está permitido y que hay ciertas actividades, como destrozar sus cuentos o pintar las paredes, que no le vas a consentir.

      Publicidad - Sigue leyendo debajo

      El primer año es la edad ideal para comenzar a ponerle límites porque, aunque aún no tiene capacidad para anticiparse a las consecuencias de sus actos, sí puede entender tus explicaciones y con mucho esfuerzo, empezar a controlar sus impulsos y a obedecer.

      ¡Qué interesante!

      Otras maneras de experimentar propias de esta edad:

      • Chupar los juguetes. Hasta los 2 años los niños tienen el sentido del tacto más desarrollado en la boca que en cualquier otra parte. Por eso necesitan chupar, para conocer “detalles”.
        • Coger ciertos alimentos con las manos. Los niños que lo hacen se familiarizan antes con ellos y suelen aceptarlos mejor.
          Publicidad - Sigue leyendo debajo